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30 de marzo de 2022

Analizando la factura de la electricidad


El último proyecto matemático ha consistido en analizar la factura de electricidad del mes pasado.
 
Nos hemos centrado en el gráfico circular que nos informa del porcentaje que se aplica por cada concepto y así B ha aprendido que casi la mitad del total de lo que pagamos se corresponde a la energía consumida. El resto son impuestos y otros cargos.

Sobre este asunto tuvimos una conversación muy interesante en la que le pregunté (a partir de los datos vistos) cuáles serían sus propuestas para abaratar el coste del recibo.
Y lo cierto es que propuso cosas muy interesantes.

Con compás, regla y transportador de ángulos en mano, copió el gráfico circular del recibo en su hoja de trabajo y su leyenda.
Después fue aplicando los porcentajes sobre el precio real para saber cuánto hemos pagado por cada concepto.

Ahora tiene las cosas mucho más claras.

Hace poco me dijo que quería saber cómo se pagan los impuestos. Pues ya ha visto una de las maneras de pagarlos.



2 de marzo de 2022

Su primera inversión


B ya ha ganado algún dinero vendiendo cosas que ya no necesita.
Le intentamos inculcar el esfuerzo y el ingenio para ganar su propio dinero, dentro de las posibilidades que su edad le permite.

En esta ocasión, ha invertido parte de sus ahorros en el negocio familiar de compra-venta internacional. Y, además de ser una lección de vida, también ha sido aprendizaje matemático.
Concretamente, ha invertido en miel.

Ha estado haciendo todos los cálculos necesarios: precio de compra del producto en origen, precio de venta en el país de destino, gastos del viaje, ganancia y beneficio final.
Todos los datos los ha recogido en varias tablas y teniendo muy a la vista cuánto dinero ha puesto y cuánto espera recibir con su ganancia incluida.

26 de agosto de 2021

Va de pescadores

 
En esta entrada de hace unos días os contaba que hemos comprado el libro ¿Dónde crece el dinero?, de Laura Mascaró.
Hoy mi hijo, por propia voluntad, ha comenzado a leer las primeras páginas de lo más entretenido. Y eso que él no es un niño muy aficionado a la lectura y no suele elegir libros (excepto algunos muy concretos) para sus ratos de ocio. Así es que eso ya es algo muy a favor de este libro.

Estas primeras páginas las comento porque ya están circulando por internet, básicamente en Amazon, compartidas por personas que compraron el libro y opinan sobre él e incluso la propia autora. Se agradece poder leer un fragmento cuando compras online para tenerlo más claro y no comprar a ciegas.

Resumiendo mucho, el chico protagonista de estas primeras páginas sale a pescar todas las mañanas porque "si no pescas, no comes". Al principio pesca con sus manos hasta que se da cuenta de que con una red conseguiría más peces con menos esfuerzo. Y ahí comienza su plan, del cual no voy a contar nada más para no desvelar el argumento del libro.

Una vez leídas estas primeras páginas, B y yo hemos empezado a comentar y opinar sobre lo que se planteaba en el libro.
Mi marido nos escuchaba y se unió a la conversación diciendo "esto fue lo que yo hice un verano".

Y así nos contó que hace muuuchos años, compró una red y salió a pescar cada día durante tres meses. Con el dinero que sacó de vender los peces se mantuvo a sí mismo durante todo ese tiempo (era muy joven), pagó sus gastos, se compró ropa nueva y consiguió ahorrar algo.

B, en cambio, ante la situación hipotética de pescar muchos más peces de los que necesitas para comer, pensó en congelarlos y salir a pescar solo un día a la semana. De esta forma tendría mucho tiempo libre e iría sacando del congelador los peces según los fuera necesitando para alimentarse.

Son dos perspectivas muy distintas fruto, no solo de la edad y de la experiencia, sino también de una forma diferente de ver las cosas.
En principio nos podría parecer más beneficioso lo que hizo mi marido. Pero las ganancias no tienen por qué ser siempre materiales, dinero o mercancía, hay otras cosas que también tienen mucho valor, como el tiempo libre para dedicarlo a otras cosas que te gustan o necesitas.
Lo importante es qué vas a hacer con eso que estás ganando y cómo lo vas a usar.


31 de mayo de 2021

Responsabilizándose de su tiempo

 
Llevo algunos años intentando hacer malabares para que me cuadren las horas, para que cada rato esté bien aprovechado y me llegue el tiempo para todo lo que tengo que hacer.

Soy más productiva por las mañanas y las actividades de aprendizaje también las hacemos, básicamente, por las mañanas. Por lo que la primera parte del día la vivo "sin parar" y muchas veces agobiada pensando en las tareas de mi casa que me quedan por hacer y cómo conseguir llegar a todo sin dejar de estar presente para mi hijo porque, aunque hay tareas que hace solo, son muchas las cosas que hacemos juntos.

A veces he pretendido arrastrarle a él a seguir mi ritmo frenético para que a mí me dé tiempo a hacer todo lo programado en mi cabeza para ese día.
Pero B es un niño calmado, de esos que parece que nunca tienen prisa, con sus distracciones y esos momentos de "estar en las nubes".

Son dos polos opuestos: yo y mis prisas - él y su exagerada calma.

He decidio que se responsabilice del uso de su tiempo (llevamos varias semanas así).

Si quiere que todo se haga por la mañana para tener la tarde libre, hay que levantarse un poco pronto y aprovechar bien el tiempo.
Si prefiere quedarse un rato más en la cama y luego "revolotear" en mil cosas sin centrarse en su trabajo del día, entonces habrá actividades que quedarán pendientes para la tarde. No pasa nada, pero tendrá menos tiempo libre después.

También mis horas disponibles para él son limitadas porque yo tengo que ocuparme de mi casa y otros asuntos. Por lo que, a partir de ciertas horas, yo no puedo sentarme con él. Si me necesita tiene que esperar.

De esta forma está aprendiendo a gestionar su tiempo, sabiendo que tiene libertad para organizarse y decidir cuánto tarda en completar sus actividades, pero sabiendo también que esa decisión tiene unos resultados: si quiero terminar pronto para tener mucho tiempo libre, tengo que despertar un poco pronto y no tardar demasiado en mis tareas; si quiero quedarme en la cama y luego tomarme todo el tiempo del mundo para las tareas, entonces no terminaré hasta la tarde y mi tiempo libre será mucho menor.

Y teniendo en cuenta que la mayoría de los temas sobre los que trabaja han sido elegidos por él, esto le "obliga" a ser más consecuente con sus actividades y su tiempo.

Es una manera de madurar y hacerse responsable.


2 de marzo de 2021

Hacemos ambientador


B se apuntó a mi proyecto de hacer un ambientador natural multiusos y prácticamente lo hizo él todo.

Para este tipo de ambientadores a base de aceites esenciales se pueden encontrar muchas recetas en internet con variaciones en cantidades, tipos de aceites, mezclas, etc.
Nuestra versión es bastante sencilla.
Se necesita:
- Un bote con spray o pulverizador.
Si es reutilizado debe estar bien limpio y desinfectado.
- 70% de alcohol.
- 30% de agua destilada
- 40 gotas de aceite esencial de lavanda (para 100 ml de mezcla, para otras cantidades hay que calcular la proporción).

He elegido la lavanda por sus propiedades desinfectantes y también por el agradable aroma que tiene.
Tiene también efectos calmantes, por lo que crea un ambiente relajado.
 

Lo usamos sobre la ropa de cama, cortinas, sofás, nuestra ropa... o simplemente como ambientador en cualquier zona de la casa.
 
 

3 de febrero de 2020

El final de al-Ándalus


"Tras la caída de Granada, las autoridades civiles y religiosas procuraron eliminar de España todo resto que consideraban procedente de la cultura musulmana. A los moriscos se les prohibió usar sus nombres árabes y la lengua árabe, así como sus vestiementas; se clausuraron los baños públicos y se despreciaron sus conocimientos médicos.
Cuando en 1609 el rey Felipe III ordenó la expulsión definitiva de los moriscos, abandonaron la Península 300.000 personas, entre ellas, incontables sabios, médicos, astrónomos, matemáticos y científicos. La nueva España unificada perdía, además de esta riqueza humana, una importante fuente de ciencia y economía.
La civilización andalusí, enriquecida durante ocho siglos por la compleja convivencia y mestizaje de razas y culturas, fue casi llevada al olvido. Mas su huella permanece, sin duda, en los libros traducidos al latín, en la imprenta, la brújula, los cañones, los números, el idioma, la literatura, los monumentos... y, en parte también, en el alma de la España actual."

(Así vivieron en al-Ándalus, de Jesús Greus)

Terminamos nuestra lectura y aprendizaje sobre al-Ándalus con un sabor agridulce.
Nos ha encantado conocer más sobre esa parte de nuestra historia y los grandes personajes que vivieron en esa época y contribuyeron al desarrollo de las ciencias y la cultura en el resto del mundo. La mayoría de ellos ni siquiera los conocíamos, no aparecen en los libros de texto ni se les da el reconocimiento que merecen.
Pero nos queda cierta tristeza por el injusto olvido al que ha sido llevada la cultura andausí, cuando debería ser motivo de orgullo.
Y, por cierto, cuando se habla de moriscos nosotros preferimos llamarles musulmanes españoles.

Al comenzar el libro, yo tenía en mente bastantes actividades complementarias para cada capítulo. Pero resulta que muchas de las cuestiones de las que se habla nosotros ya las conocemos muy bien por nuestro lado marroquí. Hemos reconocido tradiciones, fiestas, artesanía, comida, idioma... en aspectos actuales, que vivimos en familia y que todavía se mantienen hoy en día. Así es que no todo era desconocido para nosotros, en parte ha sido como un reencuentro.

Otras entradas en las que compartimos nuestro aprendizaje sobre al-Ándalus:

 
 


20 de enero de 2020

El árabe y el castellano

Libro de lectura de mi hijo

La huella dejada por la lengua árabe en el castellano, sólo superada por el latín,
es uno de los principales legados de la civilización de al-Ándalus.
En castellano hay más de tres mil palabras de procedencia árabe (incluyendo
topónimos), muchas de las cuales son todavía hoy de uso corriente.
Era notable el amor de los hispanomusulmanes por su lengua, reflejado en poemas
y narraciones de gran belleza.
(Así viviernon en al-Ándalus, de Jesús Greus)

En casa lo sabemos muy bien, en muchas conversaciones vemos cómo coinciden palabras en ambos idiomas. A veces exactamente iguales y  a veces con pequeñas diferencias en la pronunciación.
Estamos acostumbrados a que casi todas las palabras que en castellano empiezan por "al" vienen del árabe (donde "al" es el artículo; al-fil: el elefante).
Y al escuchar hablar a las mujeres árabes en sus conversaciones domésticas podréis distinguir fácilmente almohada, alfiler, azúcar, arroz, aceite...
Algunas palabras, curiosamente, han quedado asimiladas en el castellano con significados diferentes (como nuestro albaricoque, que viene de al-barquq y en árabe es ciruela).
Otras tienen un origen que en sí mismo es una historia. Como la palabra azar, que viene del árabe az-zahra y pasó al castellano como azahar, la flor del naranjo. En árabe, az-zahra hace referencia a todas las flores en general y se cuenta que antiguamente los dados tenían una flor dibujada en la cara del 1, de esa forma los juegos de dados comenzaron a llamarse "juegos de az-zahra o de azahar" y por extensión llegamos a lo que actualmente conocemos como "juegos de azar".
También hemos tenido anécdotas en casa, como cuando un día algo se me estaba haciendo pesado de escuchar y comenté "¡vaya matraca!" y mi marido me aclaró que en árabe matraqa es el martillo (qué curioso ¿verdad?).


4 de enero de 2020

Cuaderno de trabajo para pequeños emprendedores


Hoy quiero compartir un imprimible que encontré ayer en uno de los blogs que sigo y que me encantó en cuanto lo vi por lo interesante que me parece.

Partimos de la idea de crear mentalidad emprendedora en nuestros niños para no limitar sus posibilidades ni sus expectativas. 
Tal como está el mundo actualmente, creo que la posibilidad de generar nuestros propios ingresos sin depender de otras personas laboralmente es algo que no debemos perder de vista. Da igual si en un futuro nuestros hijos son trabajadores por cuenta ajena, las necesidades y las circunstancias pueden cambiar y siempre es bueno tener otras opciones en mente.

Este recurso proporciona una guía sobre todos los aspectos a trabajar si nuestros hijos deciden hacer algo propio que les permita ganar su primer dinero. Y las posibilidades son muchísimas, incluso para un niño (aunque siempre bajo la atención de un adulto).
B, por ejemplo, tiene a la venta algunas cosas que se le han quedado pequeñas. Esto lo hace a través de una página de artículos de segunda mano y soy yo la que he creado y gestiono la cuenta, claro.
También se pueden elaborar cosas para luego venderlas u ofrecerse a vecinos o familiares para ciertas tareas de ayuda.
Incluso aunque los niños no tengan interés en crear su primer pequeño negocio, como proyecto de trabajo es bastante bueno y ayuda a conocer las habilidades e intereses de cada uno.

Podéis leer en A muslim homeschool el artículo completo y descargar gratis el imprimible.
Al mismo tiempo es una buena oportunidad para trabajar con el inglés (pero que nadie se asuste por el idioma, el traductor está ahí para ayudar).



14 de mayo de 2019

Deporte en el parque


En el pueblo donde vivimos han instalado una zona de actividad física para mayores en la que nunca hay nadie.
B disfruta usando los aparatos en solitario.
Hace deporte a su aire y va cambiando de uno a otro según le apetece.
Nos hemos acostumbrado a los ratos de silencio humano y a pasar parte de la tarde ahí escuchando los pájaros y el zumbido de las avispas (no están muy cerca, no hay peligro).
Sabéis que me gusta compartir recursos que voy encontrando, sobretodo si son gratis. Pues este es uno de ellos. Hay muchas cosas a nuestra disposición.
En vez de pensar en lo que nos falta por vivir en un pueblo pequeño, es importante saber ver todas las posibilidades que tenemos.


21 de abril de 2018

Escuela en casa sin sala de estudios

Veo que muchas familias homeschoolers tienen una habitación de su casa que usan exclusivamente como aula, espacio de aprendizaje, cuarto de estudios... o como queráis llamarlo.
Me parece bien, incluso si hay varios niños lo veo muy práctico.
Pero si alguien se está planteando empezar con la enseñanza en casa y le preocupa no disponer de una habitación así, que sepáis que no es imprescindible.

Nosotros nunca hemos tenido una sala de estudios.
A veces no nos sobraba ninguna habitación y otras veces hemos necesitado usarla para otras cosas que nos parecían más importantes.

El aprendizaje se puede (y se debe) dar en diferentes partes de la casa. Aunque sí es necesario, al menos para mí, que haya un lugar de referencia donde esté guardado el material y a mano, donde haya un escritorio y estén organizadas las actividades del día.
Este espacio siempre ha estado dentro del dormitorio de B. Incluso las veces que su habitación era pequeña, siempre hemos encontrado la manera de poder poner todo lo que hacía falta.

Una pared de su habitación está ocupada con la cama y los armarios de la ropa y en la pared de en frente hemos colocado las cosas para el espacio de actividades, sin usar un cuarto diferente.


Hay una mesa de centro. B tiene un mini-billar con el que juega mucho y que se usa sobre una mesa y compré esta pensando en eso, para que no nos "invada" la mesa del salón. Pero luego resulta que tiene muchos más usos: para hacer puzzles, para poner mapas o desplegables grandes, trabajos que duran varios días y así no hace falta recogerlos, juegos de mesa, mesa de la naturaleza, colocar material (que va rotando) que normalemente está guardado y no se ve mucho y de esta forma le "recordamos" lo que tiene...
La mesa lleva una balda debajo que sirve para guardar cosas.
Una mesa de este tipo también podría servir como sistema de educajas, poniendo sobre ella cajas, bandejas o cestas para cada actividad del día.

Su escritorio no es demasiado grande. Antes le iba bien, pero ahora hay veces que usa varias cosas al mismo tiempo y le falta un poco de sitio.
Pensé en cambiarlo por otro más grande, pero se negó, quiere quedarse con este. Así es que compramos una estantería baja que tiene más o menos la misma altura y la colocamos pegada, sirve como superficie extra para poder tener más cosas juntas, libros abiertos y también ahí ponemos el ordenador, girado hacia él, cuando lo necesita.
Y de paso nos sirve para guardar juguetes o lo que haga falta.

Aprovechamos las paredes.
El especiero con los libros lo enseñé aquí.
A los lados hay dos paneles de corcho para colgar cosas con chinchetas. Uno de ellos es para que B lo decore y ponga lo que quiera, en la parte de abajo están las cartas de los verbos en inglés.
El otro lo acabamos de poner y todavía no tiene casi nada. Abajo está colgado el lectómetro y arriba hay una tira de control (un papel plastificado) donde va escribiendo el número de la educaja según las va terminando. El resto del panel es para poner recordatorios, láminas, pequeños mapas, fotos y dibujos de algún proyecyo...

En la zona de la cama hay baldas con libros, diccionarios, juegos, las letras de madera, las regletas, cajas con material...
Es interesante aprovechar bien las paredes.

Ya veis que no hace falta demasiado espacio libre.
Y vosotras... ¿tenéis alguna habitación de casa que usáis como sala de estudios?




14 de marzo de 2018

Cuando no había apellidos


Mi marido nos estuvo hablando de cuando la gente de Marruecos no tenía apellidos.

La costumbre entre los árabes es nombrar a las personas usando la palabra ibn (hijo de), incluyendo al padre y al abuelo. También se puede añadir el lugar de nacimiento.
Os pongo la foto de arriba para que veáis un ejemplo.
Su nombre es Muhammad y se le nombra como hijo de hasta tres veces, es decir, se incluye también su bisabuelo. Delante de su nombre pone Abu Abdellah (quiere decir que es el padre de Abdellah, se nombra su ascendencia y su descendencia). Y termina con al-Andalusí al-Qurtubí (el andaluz, el cordobés).

Esta era la manera de nombrar a las personas en Marruecos hasta la época de la ocupación francesa.
Supongo que los franceses querían tener un control sobre la población y ese método les resultaba lioso, así es que obligaron a todos a ponerse un apellido. Cada uno eligió el que quiso y el abuelo de mi marido eligió el nombre de un pueblo que le gustaba.
Esa es la historia del apellido paterno, nada más, aparte de no tener casi antigüedad.

A partir de esta conversación me entró la curiosidad de saber cuándo se empezaron a usar los apellidos en España y parece ser que fue durante la Edad Media.
Las personas de familias importantes querían que se supiera que pertenecían a ellas y empezaron a usar esos "nombres de familia" para ser reconocidos.
El resto de la gente, de un nivel social más bajo, se identificaban con su nombre de pila seguido por algún apodo que se iba heredando a las siguientes generaciones (esto todavía sigue ocurriendo en muchos pueblos).
Parece ser también que los primeros apellidos (tal como los entendemos ahora) que se empezaron a utilizar fueron los terminados en ez, que curiosamente también quiere decir hijo de. Ya veis que es un sistema muy similar al árabe (por ejemplo, Sánchez sería Hijo de Sancho).
Cuando ya era común para todos el tener un apellido, resulta que se podía elegir el que cada uno quisiera: el del padre, el de la madre o incluso otro diferente. Así, podía ocurrir que los padres tuviesen apellido distinto a los hijos o también los hermanos entre ellos.

Y todos estos son los aprendizajes que se pueden sacar de una conversación familiar.
Si queréis aportar más datos sobre la historia de los apellidos podéis dejarlos en los comentarios.


7 de febrero de 2018

Ya tenemos tele internacional


Soy persona de poca tele, pero tampoco nos hemos planteado nunca prescindir de ella. De hecho la tele nos ha ayudado mucho, en los países que hemos vivido, con el tema de los idiomas porque casi siempre hemos tenido acceso a cadenas internacionales.

Llevábamos ya varios meses con la tele española solamente y echábamos de menos algunos programas de otros países.
Por fin tenemos conexión internacional de nuevo.

Tener disponibles tantas cadenas de la tele puede ser demasiado si no se gestiona bien, por eso elegimos con mucho cuidado los canales y programas. Sobretodo los que va a ver nuestro hijo.

Ahora la tele es una herramienta más en nuestro aprendizaje en casa y volvemos a la rutina para B de un mínimo de pantalla en árabe y otro en francés (él casi no ve la tele en español).
Los programas para él son los típicos infantiles (aunque cuidando mucho el contenido) y algunos documentales que también le gustan mucho.
En familia vemos además reportajes, programas de religión, etc.
Yo estoy recuperando los programas que solía ver antes porque también quiero mantener activo mi francés.

La verdad es que hasta ahora hemos visto poca tele en inglés, sólo películas subtituladas, así es que tengo que ponerme a investigar programación adecuada para mi hijo e incluir también otro minimo diario en inglés.

Con estas rutinas cubrimos el escuchar diariamente en todos los idiomas que conocemos o estamos aprendiendo y me evito el tener que estar buscando audios cada cierto tiempo y cuadrarlos en el horario de actividades de B.
Es más sencillo para mí y más natural para mi hijo porque aprende sin que parezca como una tarea más que yo le pido que haga en su programa.
Estos mínimos diarios que comento consisten en escuchar unos veinte minutos cada idioma y después puede ser más en alguno de ellos si él quiere. Se puede hacer en cualquier momento del día.

Lo habitual para nosotros, vivamos donde vivamos, siempre ha sido ver tele en árabe y en francés. Es agradable volver a tomar esta rutina.





20 de enero de 2018

Calendario hijri


Hace más de un año enseñé el calendario que teníamos en casa entonces (aquí) y expliqué en qué consistía y por qué lo usábamos así.
Finalicé aquella entrada con esta frase: También es interesante que los niños sepan que no sólo hay un calendario, que otras personas cuentan su tiempo de otra manera, que son otros sucesos los que marcaron su año 1.

A día de hoy, seguimos manejando los dos calendarios, aunque dejándonos llevar hemos llegado a un punto en que el calendario gregoriano es el principal para nosotros. Por un lado es normal ya que así se rige el mundo en el que vivimos. Pero no queremos ni debemos olvidarnos del calendario hijri (también llamado islámico o musulmán) que marca nuestros acontecimientos más importantes cada año y que tiene un significado muy especial para nosotros como musulmanes.

El taco de hojas que se puede ver en la otra entrada resultó ser poco práctico en cierta manera porque nuestros meses son lunares y, según la fase de la luna, pueden tener 29 o 30 días. El calendario está fabricado con 30 días en cada mes porque realmente hasta la última noche no podemos estar seguros de si ese mes en concreto tendrá un día menos o no, no se puede saber con antelación. Esto quiere decir que habrá meses en los que sobre una hoja. Y como la misma hoja contiene también el calendario gregoriano, pues ya queda todo descuadrado.

Buscando una manera simple de tener presente las dos fechas, sobretodo pensando en mi hijo, se me ocurrió esto.

No quiero una rutina diaria de estar poniendo cada mañana qué día es hoy porque sé por experiencia que empezamos con ganas estas cosas y al tiempo quedan abandonadas. Prefiero algo que no nos cause aburrimiento ni obligaciones innecesarias.

Tenemos una aplicación en el móvil que nos avisa cada día de las horas de rezar y que nos dice la fecha del calendario hijri. Por eso no tenemos necesidad de estar colocando cada día las etiquetas del número en el corcho.
Pero sí quiero que mi hijo tenga presente en qué mes y en qué año estamos. Cambiar una tarjeta una vez al mes y la otra una vez al año no cuesta tanto.

Como cada vez voy haciendo las actividades más simples (de eso ya escribiré otro día) he pasado de imprimir las muchas ideas vistas en internet y me he decidido por una sencilla hoja de goma eva que he recortado en rectángulos en los que yo misma he escrito los nombres de los meses con rotulador.
El mes y el año están sujetos en una parte del tablón de corcho y los iremos cambiando cuando llegue el momento.

Falta un punto en una letra, ya está corregido.



12 de enero de 2018

Incluir el recuerdo de Allah en el aprendizaje de nuestros hijos


(Entrada publicada anteriormente en mi otro blog)

Hace tiempo escribí sobre la importancia de reflexionar acerca de la Creación de Allah y cómo esto se considera un acto de adoración (aquí).
Hoy escribo sobre la importancia de transmitir esto a nuestros hijos.

Cada día mi hijo y yo aprendemos juntos sobre multitud de cosas. 
Su padre y yo somos los principales responsables de su educación y sobre ello tendremos que rendir cuentas.
Tengo por costumbre mencionar a Allah siempre que hay ocasión, en cada tema estudiado y en cada actividad educativa que le propongo.
En los libros de texto no se suele mencionar a Dios, así es que soy yo la que me conciencio de ello para tenerlo presente y no dejarlo pasar. Mi hijo debe saber que es Allah Quien ha creado todo. Cada vez que en su material de aprendizaje se dice "gracias al viento ocurre tal cosa...", "gracias al sol...", "gracias a la naturaleza...", "gracias a la vida...", yo puntualizo y él repite conmigo "GRACIAS A ALLAH".
 
Sobretodo en los temas de ciencias, es donde encontramos más ocasiones para maravillarnos sobre el mundo y su funcionamiento. Todas esas leyes que llaman de la naturaleza están dictadas por Allah, el Altísimo.
Por esto tengo la costumbre de incluir en los trabajos de mi hijo varias ayas del Corán donde se mencionan los temas que estemos estudiando en ese momento: la lluvia, el movimiento de los animales, las plantas, el universo...
Para nosotros, el Islam y el conocimiento del mundo van unidos y no nos avergonzamos de afirmar que existe un Creador cuya Obra nos sobrepasa ya que nuestra comprensión es limitada. Al contrario, nos enorgullecemos de ello y está entre mis labores más importantes transmitirlo así a mi hijo.
Pasear por la vida observando todo lo que hay a nuestro alrededor, lo más grande y lo más pequeño, lo cotidiano y lo extraordinario, y recordar a Allah y Su Grandeza en cada cosa que vemos. Eso es de lo mejor que podemos enseñar a nuestros hijos.

22 de noviembre de 2017

Etapa nueva, vida nueva


En una de las entradas anteriores, cuando todavía estábamos en Bélgica, comenté que se avecinaban cambios para nosotros.
Pues ya están hechos los cambios.
Por circunstancias personales ya no vivimos en Bruselas. Hemos vuelto. El paso de nuestro niño por l'enseignement a domicile fue breve. De nuevo vamos por libre. 

Desde hace unos días estoy dándole forma otra vez al apredizaje en nuestra casa y una de las cosas que me planteo es organizar el tiempo de una manera diferente. Me refiero al tiempo global.  Hasta ahora seguía un modelo bastante colegial, organizando las actividades de septiembre a julio y bajando el ritmo en el verano. ¿Por qué? Ahora no le veo mucho sentido.
Me parece más normal contar los años desde que empiezan de verdad ¿no?, nosotros seguimos dos calendarios diferentes, cualquiera nos vendría bien. O incluso comenzar los años coinciciendo con el cumpleaños de B, sería más coherente para él.

Bueno, espero actualizar el blog estos días. ¡Por fin tenemos internet en casa! Parece mentira que hayamos vivido siempre sin internet y ahora casi no podemos pasar sin ella. Pero es que a mí me facilita mucho las cosas en cuanto a información y material.
¿También os pasa a vosotras?


 


2 de noviembre de 2017

Cómo vamos...

La falta de conexión a internet en casa es la culpable de tanto tiempo sin actualizar el blog. Y es que cuando unos trámites dependen de otros, hasta las cosas más sencillas se pueden volver muy complicadas.
Quedaron muchas cosas por compartir del verano, pero creo que ya no tiene mucho sentido escribir sobre actividades que hicimos hace tiempo y además he perdido bastantes fotos.
Seguimos en Bélgica, aunque no es definitivo. Se presentan grandes cambios otra vez, pero prefiero no adelantar acontecimientos. Si algo he aprendido es a no hacer planes a muy largo tiempo.

Decía que estamos en Bélgica, un país donde el homeschooling es legal y está regulado.
Se nos plantearon muchas dudas sobre si escolarizar o no a nuestro hijo.
Escolarizar justo cuando estábamos en un lugar donde enseñar en casa está permitido nos parecía una lástima. Pero pensábamos también si el colegio facilitaría las cosas a nuestro niño en el sentido de aprender el idioma más rápido e integrarse en una comunidad nueva sin caer en el riesgo del aislamiento.
Me ayudó mucho Marvan en aquellos días y quiero darle las gracias de nuevo desde aquí porque dedicó tiempo a contestar a mis preguntas, buscó información, habló con otras familias y me dio sus consejos y opiniones personales. Fue, sin duda, de gran ayuda.

Mis grandes miedos eran sobre el idioma. Me sentía muy insegura pensando en aprender en casa en un idioma que no es el nuestro, que manejamos pero que no dominamos a la perfección. Qué pasaría cuando tuviésemos una inspección o llegaran los primeros exámenes dentro de algunos años... ¿Habría mi hijo aprendido el suficiente francés escrito (hablando va muy avanzado) para pasar cada prueba? 

Finalmente le registramos en l'enseignement a domicile (la enseñanza en casa) de una manera muy fácil, incluso lo hicimos fuera de plazo, pero no hubo problemas porque  no hay límite de tiempo para las familias que llegan nuevas de otro país. Si alguien tiene interés, la información está aquí.
Sólo tuvimos que rellenar unas hojas con nuestros datos, el motivo por el que optábamos por el aprendizaje en casa (no es obligatorio decirlo) y los recursos con los que pensamos contar para hacerlo (vamos, que vean que tenemos un plan para el año y las cosas más o menos organizadas y pensadas, que no parezca que no sabemos cómo vamos a hacer las cosas...).
Lo entregamos en el mismo día y pensábamos que tendríamos que esperar a que alguien nos llamara para confirmarnos que estábamos aceptados. Pero nada de eso, la mujer que nos atendió nos dijo que podíamos empezar ya mismo, que entregar esos papeles ya implicaba estar dentro de la enseñanza en casa y que sólo si encontraban algo fuera de lo normal en nuestra solicitud se pondrían en contacto con nosotros, pero que era muy raro que eso ocurriera.
Ninguna alusión al tema del idioma. Y por el momento ningún inspector nos ha llamado para preguntar o concertar una visita. Nada de nada. Así es que aquí vamos, por libre, haciendo lo que nos parece y estudiando parte en francés y parte en español.


7 de abril de 2017

Los niños en la cocina


Cocinar es un ritual apasionante, una habilidad para toda la vida. Es algo que normalmente enseñamos a nuestros hijos cuando ya tienen unos años. Sin embargo, permitir que los niños entren en la cocina cuando son aún pequeños puede tener ventajas que nunca imaginarías, desde que les guste comer cosas como las verduras, hasta aprender a comer más sano o relacionarse mejor con los demás. El impacto es asombroso y, por otra parte, muy sencillo de conseguir.

Cocinar es algo más que alimentarse. Es un gesto de generosidad, incluso de amor, que se siente y se disfruta.
Involucrar a los niños y hacer que conozcan las recetas familiares que hemos heredado, permite compartir y conservar nuestra cultura y crear recuerdos muy intensos.

(Texto copiado del catálogo de Ikea 2016/2017)



5 de abril de 2017

Mañana plurilingüe


Desayuno en Bélgica.
Siete personas estamos sentadas en la mesa.
A veces hablamos entre todos, otras veces hay varias conversaciones al mismo tiempo.
Según quienes hablen, el idioma es diferente.
Árabe, español, francés, neerlandés.
Estos días las actividades dirigidas han bajado mucho el ritmo, pero sin duda hay muchos otros aprendizajes.
Siempre hay tiempo más adelante, Insha Allah, para retomar los libros.


30 de marzo de 2017

Pequeña naturaleza

Siempre me parecieron especialmente hermosas las imágenes de los niños paseando en la naturaleza, con calma, observando desde su curiosidad, emocionándose con las sensaciones y los nuevos descubrimientos...
Muy bellos también me parecían esos cuadernos de campo con sus dibujos tan cuidadosos.

Aprendí a conocer y aceptar a mi hijo fuera de imágenes idílicas.
Él prefiere, sin dudarlo, fotografiar.
Tampoco es un niño de caminatas largas y relajadas
Corretear, feliz, respetando lo que hay a su alrededor, pararse a observar lo que le llama la atención, pasar de largo ante lo que no le interesa...

Escribo ahora desde el móvil y aun no sé cómo enlazar a otras páginas.
Hoy he visto en Experciencia un cuaderno de la naturaleza para imprimir.
Aunque lo ideal es que esos cuadernos sean personalizados y tengan el toque y la esencia de cada uno en particular, es un material muy práctico para comenzar; para aquellos que nunca hicieron un cuaderno de este tipo y los primeros días no saben por dónde empezar.

Ahora, mientras escribo, B está fuera, en un pequeño jardín de la casa donde estamos viviendo estos días.
La naturaleza también se puede disfrutar en versión pequeña. No siempre es necesario salir al campo o a la montaña. Un jardín es una buena alternativa para percibir montones de sensaciones y observar cosas curiosas como las ramas en flor o un nido que cayó de un árbol.



Edito la entrada para añadir el enlace a Experciencia: Cuaderno de campo.





25 de marzo de 2017

Travelschooling



Llaman travelschooling al proceso de aprender viajando. Pero no se trata sólo del viaje, sino de interiorizar las experiencias vividas y conocer otras personas, otras costumbres, otras culturas y otras realidades.

Se puede decir que B lleva toda su vida haciendo travelschooling. A sus 8 años, ya ha vivido en tres países diferentes.

Si nuestros planes salen como esperamos, Insha Allah, en los próximos meses nos esperan dos países europeos. Seguro que será muy intetesante y nos aportará mucho.



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