18 de mayo de 2016

Cómo afrontamos en nuestra casa las pérdidas de atención


Lo que voy a escribir a continuación se refiere exclusivamente a mi hijo. Lo comparto por si a alguien le sirve, por si da ideas o por si alguien se anima a contar su experiencia y las cosas que les han funcionado.
En otros niños a lo mejor es diferente. Cada padre y madre son quienes mejor conocen a su hijo/a.

El curso pasado, en el colegio, varias veces a la semana tenía que escuchar que mi hijo estaba distraído casi todo el tiempo, que no prestaba atención, que estaba a lo suyo, que se distraía con cualquier cosa, que no se concentraba en lo que se estaba explicando...
Si un niño se distrae con tanta facilidad puede ser que se esté aburriendo soberanamente, que tenga algún problema en el control de su atención (en esto no voy a entrar, lo dejo en manos de los profesionales correspondientes o de las familias) o ambas cosas juntas.

La capacidad de atención de mi hijo funciona de una forma muy peculiar.
Se distrae con facilidad en aquello que no le interesa, pero al mismo tiempo puede mostrar una atención alta, exagerada incluso, por aquellas cosas que le importan mucho.
Por temporadas tiene un tema (o varios, pero pocos) al que dedica toda su concentración.
Pero para otras cosas es incapaz de mantener la atención durante más de X tiempo seguido. Y recalco lo de incapaz porque realmente lo percibimos así. Otras personas lo interpretan como mal comportamiento o actitud negativa. Nosotros, sus padres, sabemos que no es así.

Ahora que mi hijo aprende en casa, sus pérdidas de atención no han desaparecido. Siguen ahí.
Pero desde casa sí que podemos hacer ciertas cosas para hacerle frente:

Actividades de corta duración
Las tareas programadas están pensadas para que duren unos 20 minutos, 30 como mucho. Muchas veces incluso es menos.
Más allá de esto es posible que empecemos a perder el tiempo.

Contestar a sus preguntas aunque no tengan nada que ver con lo que estamos haciendo
Confieso que a veces es frustrante estar hablando con él de un tema y que de repente me pare para preguntar por algo que nada tiene que ver. Entonces empiezo a preguntarme si me estaba escuchando o cuánto tiempo hace que dejó de hacerlo.
No ocurre a menudo, pero he comprobado que lo mejor es contestarle y retomar a continuación la actividad con tranquilidad.
Si ignoramos esas preguntas para dirigir su atención al tema que sea, seguramente quedarán rondando en su cabeza y entonces la distracción sí que será ya casi segura.

Introducir sus intereses en las actividades de aprendizaje
Se trata de echarle imaginación para trabajar los conceptos usando temas que le interesen especialmente.
Si se siente emocionalmente implicado, la atención es mucho mayor.

Permitirle moverse cuando sea posible, que normalmente será casi siempre
Hay posturas en las que es imposible escribir bien, por poner un ejemplo, pero la mayoría de las veces se pueden hacer las cosas en distintos sitios de la casa, de pie, sentado, recostado en el sofá... Estos pequeños cambios evitan la monotonía.
La monotonía es una fiel compañera de la distracción.

Hacer atractivas las actividades
Hay tareas que son un completo rollazo, reconozcámoslo. Algunos niños serán capaces de atender incluso así, pero para otros será imposible.
Introducir juegos, teatros, actividades más dinámicas... ayudan mucho contra el aburrimiento.
El aburrimiento es otro fiel compañero de la distracción.

Variedad
Para trabajar un mismo tema se puede recurrir a diferentes actividades.
No hacer siempre lo mismo nos va muy bien.

Evitar las tareas que le disgustan
Hasta hace muy poco, mi hijo detestaba dibujar y colorear. Ahora le gusta bastante, pero sólo si es algo voluntario y espontáneo. Cuando es algo que tiene que hacer por obligación, lo rechaza.
Y resulta que bastantes ejercicios de los libros hay que resolverlos coloreando.
Yo lo evito. Hay muchas formas alternativas de resolver esos ejercicios: relacionando con flechas, marcando con algún símbolo, escribiendo o simplemente contestando oralmente.
En cada familia habrá algún contenido que crean imprescindible aunque al niño no le guste (para mí, por ejemplo, sería leer y escribir), pero otras cosas seguro que se pueden pasar por alto.

Establecer rutinas
Dentro de su tiempo de actividades programadas, saber qué tiene que hacer cada mañana, qué temas tocan, a qué hora comienza y termina... le da tranquilidad y le ayuda a concentrarse porque le proporciona organización.
Incluso aunque todo ese programa sea flexible y se pueda cambiar según las circunstancias.

Dejarle mucho tiempo libre para que pueda hacer lo que quiera o no hacer nada
Pero me refiero a tiempo libre de verdad, a tiempo vacío. Y aquí no cuentan las "extraescolares" ni aunque estén elegidas por él.
Tiempo para dedicarlo a soñar, imaginar o perderse en las nubes si le apetece.

Mi distraído hijo es un niño con mucha imaginación, ocurrente, soñador, curioso, preguntón de cosas fuera de lo común, con respuestas a veces poco convencionales, sorprendente, especial. Masha Allah.



12 comentarios:

  1. ¡Qué buen post Maribel! Y como lo reconozco!!
    Me he reido mucho con el tema de las preguntas que interrumpen. Mi hijo menor es un experto en esto y como dices, a veces es hasta frustrante, pero hay que contestar. A veces sí que tienen que ver con el tema pero son preguntas tan rebuscadas que también ponen nervioso. Nos pasa a menudo cuando miramos algún video. Lo pone en pausa y pregunta ¿pero entonces esto también pasa cuando bla bla? ¿Las piedras también evaporan? ¿Y si esto lo haría todo el mundo que pasaría?..... A veces son planteamientos absurdos que sobre todo a su hermano le ponen de los nervios jajaja porque cada 5 minutos pone el video en pausa para preguntar lo más estrambótico posible..... o sobre algo que mencionaron como 10 minutos antes.....
    Cuesta entonces a veces mantenerse y contestar jajaja.
    Me ha encantado tu resumen!!

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    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Las preguntas estrambóticas yo las reconozco también, jeje, y a veces vienen tan seguidas que no te da tiempo ni a reaccionar.
    Yo tuve un día en que no tenía mucha paciencia, la verdad. Y le regalé un cuaderno sin usar que tenía por casa diciéndole que a partir de ese día ese era su cuaderno de las preguntas y que cualquier cosa que quisiera preguntarme la podía escribir ahí y al final del día las leíamos todas y las contestábamos. Je,je,je, qué maldad por mi parte, porque yo ta sabía que el cuaderno se iba a quedar sin estrenar. Bueno, esto duró sólo un par de días porque, como bien dices, es importante contestarles porque realmente algún interés tendrá para ellos y seguro que detrás de eso también hay aprendizajes.

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    1. jajajaja, pues aquí igual, si le pidiera que las apuntara, seguramente pasa de ellas por pura pereza de tener que escribirla jajajaja.
      Yo también una vez empecé un cuaderno así, pero no fui tan lista como tú jajaja, y apuntaba yo las preguntas! Lo que pasa es que a veces entre las prisas y una cosa y otra no da ni tiempo para esto. Ahora también ya la tenemos olvidada esta libreta....

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  3. Me encantó tu post Maribel! Te leo desde mi correo desde que me hice seguidora, pero con este post tuve que venir a comentarte!

    Comparto absolutamente todos tus puntos, y los recomendaría para el 99% de los chicos. Un abrazo fuerte!

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    1. ¡Qué alegría leerte Laura!
      Yo también te debo algunos comentarios en tu página.
      Es cierto lo que dices, estos puntos pueden servir para los niños que no presentan ningún problema de atención. Y es un punto muy interesante para reflexionar porque en los colegios siempre te ponen la excusa de que no pueden adaptar el aprendizaje a cada niño debido a que son muchos niños por aula, pero luego vemos que algunas de esas adaptaciones benefician en realidad a todos.
      Besos

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  4. Una entrada muy interesante! Gracias!

    Besitos!

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  5. Ay Maribel... ¡En cuántas cosas coincido contigo!
    Yo creo que la capacidad de atención en cada niño es diferente,del mismo modo que existen diferencias en casi todo porque cada niño es único. El problema viene cuando todos tienen que seguir programas idénticos, tiempos de clase idénticos, temarios idénticos... Algunos no los resisten y empiezan a removerse, la mayoría de los profesores se ponen muy nerviosos con estoy comienzan a sugerirse las pruebas diagnósticas para el déficit de atención.
    Ya te hablé en una ocasión de mi experiencia en este tema de mi hija mayor. Ella no ha aguantado nunca estar mucho tiempo sentada en una silla (ni siquiera para las cosas que le interesan), a veces se pone en el ordenador a ver youtubers y se coloca unos cuantos almohadones en la silla, otra silla para poner los pies... ¡Un espectáculo vamos, y eso que es ocio puro y duro pues imagínate como podrá aguantar las 7 clases del instituto!
    Lo de las interrupciones con preguntas también lo he sufrido en mi propia piel, pero casi nunca eran curiosidades sobre el tema en cuestión, eran más bien preguntas así ¿está limpio mi pantalón negro?, ¿tus cejas con así o te las depilas?, ¿Cuántos días faltan para tal o cual fiesta?. A veces he llegado a desesperarme, lo reconozco. Tal vez llevaba 15 minutos explicándole una lección de historia y me saltaba con eso y yo pensaba lo mismo que dices tú ¿cuánto tiempo hará que ha desconectado?
    Gracias por escribir esta entrada, tus consejos seguro que servirán a otras personas, cada una conocemos a nuestros hijos mejor que nadie pero siempre está bien compartir y nos ayudamos entre todas.
    ¡Un abrazo!

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    1. La clase de preguntas que mencionas son justo a las que me refiero, esas que frustran tanto. Estar leyendo sobre los planetas, por ponerte un ejemplo, y que de repente me pare para preguntarme por qué en la marca Samsung le falta una raya a la A... Y a veces son preguntas nada cotidianas, no sé cómo explicarlo, cosas por las que nadie pregunta, jeje.
      Tengo que confesar Mayte, que a veces puedo llegar a entender a los maestros en el sentido de que en más de una ocasión yo misma me he puesto nerviosa. Pero luego ves que con otros métodos las cosas transcurren mejor y no sería tan descabellado incorporarlo a las aulas. O al menos que nos dejen llevárnoslos a casa sin persecuciones.
      En nuestro caso, ha sido uno de los motivos para dejar el clegio presencial, pero no el único motivo.

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  6. Muy buen tema Maribel y opino que lo haces muy bien con todos esos recursos y variantes. Se da bastante ,más de lo que creemos y lamentablemente se trata con poca sensibilidad. Tal y como está diseñado el programa educativo es bastante común que los niños se aburran en clase, de estar sentados tantas horas oyendo que les repitan contenidos ,en su mayoría sin poderse mover, ni hablar con otros. No es que no se pueda hacer algo pues ya compruebas tú la mejoría con pequeños cambios, es que no se quiere por los motivos que sean.
    Pero yo , fíjate que Yo no veo déficit de atención en que pregunte cosas que aparentemente no tienen nada que ver o no vienen a colación en ese momento, pues es solo aparentemente,ya que por muchas razones él relaciona o le viene esa idea en ese momento. A mí misma me sucede a menudo y con los míos también me pasa, ya sea que estamos hablando de un tema o viendo una película y venirnos a la mente algo , que piensas que es sin ton ni son, pero no creas:el cerebro establece relaciones, a veces, extrañas.
    He asistido a muchas conferencias últimamente con médicos y enfermeras sobre los últimos estudios e investigaciones sobre el cerebro y entiendes muchas razones de algunas cosas, por ejemplo: a mí siempre desde mi época de estudiante juvenil (aunque sigo estudiando) , me pasa aún hoy, ayer mismo me ha sucedido ,que resuelvo problemas matemáticos en sueños,mientras duermo. Suelen ser problemas que he visto en el día y se han quedado pendientes ,pero para nada yo me quedo "traumatizada"con ello, solo se quedan pendientes porque no da tiempo acabar en ese momento y se quedan para otro día y venga que los resuelvo divinos en sueños y me levanto al otro día y lo plasmo en un papel tan ricamente ,jaja. Pues los especialistas dicen que el cerebro se queda trabajando en ello aunque no creamos. Establecemos conexiones y relaciones a priori extrañas .

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    1. A mí el funcionamiento del cerebro me apasiona, es un tema que me interesa desde hace mucho tiempo.
      Pero fíjate que nunca se me había ocurrido interpretar así las perguntas de mi hijo. Bueno, me refiero sólo a algunas de sus preguntas, que me parecía que era como si en vez de escuchar lo que le contaba él estuviese pensando en otra cosa.
      Yo todavía no he resuelto problemas en sueños, jeje, pero el sueño mismamente es un proceso que todavía se desconoce mucho, para qué sirve realmente soñar.
      Yo creo que ciertos comportamientos realmente tienen una razón de ser, el problema viene cuando ignoramos la diversidad y tratamos de que todas las personas sean iguales.
      Uno de mis profesores de la facultad (psicología) nos decía que algo sólo es un problema si te impide desarrollar tu vida cotidiana. Visto así, una misma cosa puede ser un problema para uno, pero para otro no. Y lo que yo trato de hacer desde casa es cambiar la forma de funcionar cada día para que esas pérdidas de atención no sean un problema o lo sean lo menos posible.

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