19 de febrero de 2018

James y el melocotón gigante


James y el melocotón gigante es un libro escrito por Roald Dahl y fue publicado por primera vez en 1961. Nuestro ejemplar está editado por Alfaguara.

James es un niño con una vida triste y solitaria al que un día le ocurrirá una cosa asombrosa que le llevará a viajar a bordo de un melocotón gigante acompañado de unos peculiares amigos.

Encontré este título en una lista de libros recomendados para niños. No me importan demasido esos listados de cosas imprescindibles que hay que hacer, pero estaba buscando posibles lecturas y quería encontrar ideas.
El resultado ha sido estupendo.
Hemos pasado unos días de lectura muy agradables, entre risas, asombro y emoción de saber qué ocurriría después.
Es una historia de fantasía para hacer volar la imaginación y con un mensaje de esperanza porque siempre puede pasar algo bueno que nos cambie la vida.
Seguramente repetiremos más adelante con otros libros del mismo autor.


17 de febrero de 2018

La presión de los niños escolarizados


Hace unos días leí esta experiencia sobre un niño no escolarizado que había padecido las burlas de otros niños por no saberse las tablas de multiplicar.
Esta tarde hemos salido B y yo a pasear y al llegar a las pistas de deportes hemos encontrado a otro niño del pueblo. B ha entrado a jugar con él y la primera pregunta no ha sido ¿cómo estás?, ¿quieres jugar conmigo? o algo así. 
El otro niño ha iniciado la conversación con ¿cuántos son dos por dos?. 
- Cuatro.
- ¡Muy bien! ¿Y nueve por nueve? (un salto alto en las tablas, habrá pensado el otro niño que la pregunta era demasiado fácil y vamos a ver qué tal con una difícil...).
- Ochenta y uno.
- ¡Muy bien!
Ya, tranquilo sobre los conocimientos de mi hijo, han empezado a jugar. Aunque preguntándole antes si su madre es maestra, una pregunta que últimamente nos hacen mucho, grandes y pequeños. De hecho, las mismas personas lo preguntan más de una vez.

Resulta que B sabe las tablas de multiplicar, pero podrían preguntarle algo que no sabe. Ocurrirá porque los "exámenes" por parte de los otros niños son frecuentes y B no lo sabe todo. Nadie sabe todo.
Hay muchas cosas que mi hijo sabe y los otros niños no. También al contrario. Pero somos sólo nosotros los que tenemos que demostrar cosas.
Y curiosamente todo se centra en las matemáticas. Si te sabes las tablas todo va bien, si no te las sabes vas fatal... a nadie le importa la cantidad de otras cosas que sí sabes.

Hoy me he sentido fatal en esa situación que cuento, aunque mi hijo no le ha dado mayor importancia, porque veo muy injusto que él tenga que estar justificándose y demostrando cosas a otros.
Supongo que él se ha sentido cómodo porque ha salido airoso de las preguntas, porque el otro niño le ha dado el visto bueno y su aprobación.
Pero yo tuve ganas de llevármele de allí, de explicarle que no está obligado a demostrar nada a los otros niños, que si él no hace exámenes en casa tampoco tiene por qué hacerlos en la calle.
B podría haberle hecho también preguntas al otro, pero él es más "inocente", no tiene intenciones ocultas, no tiene necesidad de quedar por encima o demostrar que "lo mío es mejor".
Finalmente le he dejado enfrentarse sólo a la situación porque es algo que encontrará a menudo, al final no fue algo grave para B, aunque sí para mí.

Esa competición para ver quién sabe más la he vivido también por parte de los adultos.
No termino de entender por qué hay algunas personas que se ponen a la defensiva cuando dices que tu hijo no va al colegio. 
Recuerdo a una persona en concreto que tenía una "guerra" conmigo para demostrar quién tenía más conocimientos, si sus hijos escolarizados o el mío. Era una especie de obsesión para probar que mi hijo iba retrasado en su aprendizaje.

Pero volviendo al tema de los niños, me da pena que tan pequeños ya tengan inculcado que sólo hay una forma de hacer las cosas, que sólo se puede aprender dentro de un aula, que sólo puedes aprender si alguien te enseña, que sólo es importante aprender las cosas que alguien ha decidido por ti y lo demás no tiene ninguna importancia, que el aprendizaje sólo es válido si apruebas un examen y que en caso contrario el aprendizaje no existe.

Nosotros somos "minoría" en los diferentes sitios en los que hemos vivido, por unas cosas o por otras. Por nuestra nacionalidad, por nuestro idioma, por nuestra religión, por nuestra forma de educar, por nuestra forma de vivir... Estar cuestionados se ha vuelto algo habitual, sobretodo cuando estamos en España (en los otros países no es algo tan marcado), confío en que estas experiencias le hagan fuerte a mi hijo y seguro de sí mismo. Insha Allah.




15 de febrero de 2018

Cómo arreglártelas si no tienes una biblioteca cerca


La biblioteca es uno de los recursos más útiles para las familias homeschoolers.
En muchas casas no se usan libros de texto y se recurre a otro tipo de lecturas sobre cada tema del que se va aprendiendo. Incluso aunque se tengan algunos libros de texto (como es nuestro caso), es fundamental apoyar con libros de otro tipo.
Es frecuente que cada proyecto, tema, unidad didáctica... incluya varias lecturas relacionadas. Y como no se pueden comprar todos los libros, la opción del préstamo de la biblioteca nos viene muy bien.
Pero no siempre hay una biblioteca cerca.

En nuestros viajes y los diferentes sitios donde hemos vivido, he podido comprobar que algo tan común y cercano para mucha gente, no siempre lo es para todos.
Hay veces que la biblioteca está lejos, que tienes que hacer un pequeño viaje para llegar, con el consiguiente gasto de dinero y tiempo. Me ha pasado a veces estar sin coche en ese momento y que no haya transporte público en el lugar donde vivo.
Me ha ocurrido también necesitar una biblioteca en español y no tenerlo tan fácil según en qué lugares.

Todas estas situaciones me han llevado a tener que ingeniármelas para tener acceso a libros cuando no hay biblioteca disponble y sin tener que comprarlos.
Hoy comparto algunas de las cosas que yo hago y otras ideas que se me ocurren por si alguien se ve en la misma situación.

He visto que la mayoría de las bibliotecas españolas tienen un servicio que se llama e-biblio y que consiste en el préstamo de libros electrónicos que tú misma puedes gestionar a través de una página web. No he probado esta opción, aunque parece interesante. Pero necesitas un carné que obligatoriamente te tienen que hacer de forma presencial en la bilbioteca, así es que una primera visita no te la quita nadie.

Muchos libros se pueden descargar gratis en internet.
Hay páginas como issuu (ya he escrito sobre ella otras veces) que a mí me ha ayudado en muchas ocasiones, tanto para consultar libros de texto como para descargar libros de lectura (por ejemplo, si ponéis en su buscador Julio Verne, esto es lo que sale).
En general, en internet hay libros en formato pdf que están accesibles a todo el mundo. Muchas veces son libros clásicos que ya tienen sus años (aunque eso no quita que sean buenas lecturas que conviene no dejar de leer), pero otras veces las obras no son de hace tanto tiempo.

Otra cosa que he hecho a veces es aprovechar las visitas a mi hermana para llevarme una tanda de libros de cuando sus hijos eran más pequeños y devolverlos varios meses después.
Pedir prestado a familiares y amigas, o hacer intercambio, es otra opción.

Y si hay alguna madre emprendedora en busca de ideas, un negocio de préstamo de libros podría estar bien. Igual que hay páginas donde pagas una cuota y recibes varios juguetes prestados durante un mes (que hasta te lo entregan en la puerta de tu casa), pues se podría hacer algo parecido con libros.

Si tenéis más ideas que aportar, podéis dejarlas en los comentarios.


13 de febrero de 2018

Organizando los idiomas después de las vacaciones


Después de unos días de descanso, hemos retomado las actividades con algunos cambios para inglés y francés.

Definitivamente hemos descartado las academias porque la que tenemos a nuestro alcance está enfocada a reforzar la asignatura de inglés del colegio y no es eso lo que estamos buscando.
Nos quedamos con la posibilidad de las clases particulares de inglés con el profesor que ha acompañado a B en los últimos años con muy buenos resultados. Ahora estamos en países diferentes, pero recurriremos a él cada vez que alguno de nuestros viajes nos lo permita.

Mientras tanto, en el día a día, he optado por comprar libros de idiomas. Lo veo más práctico, útil y cómodo que estar buscando cada semana material para imprimir.
Lo que hago es enfocarlo de una manera que no sea demasiado académica, combinando con juegos, vídeos, etc. que lo hagan más ameno.
Los libros elegidos son los que se ven en la foto de arriba.

Cada idioma tiene dos libros.
Los libros de inglés tienen un código de acceso a una página web con vídeos y actividades y esto nos permite la autocorrección al poder comprobar si las actividades en papel se han realizado correctamente.
Los libros de francés vienen con un cd de audios que le permiten a B trabajar por su cuenta.
Para esta parte de francés tenemos la página de la editorial (aquí) donde se pueden descargar muestras de los diferentes niveles, por si a alguien le interesa.

Para completar inglés, tenemos otro libro que yo he desmontado y modificado un poco. Era un libro con diferentes escenarios y frases relacionadas con cada uno, para aprender vocabulario, pero sin  ninguna actividad concreta.
He preparado tarjetas con todas las frases y la idea es ir sacando por separado la página de cada escena y jugar a buscar y colocar cada frase en su sitio del dibujo.
Cuento esto para que tengáis en cuenta que se puede modificar cualquier libro que tengamos para darle un nuevo uso y aprovecharlo mejor.




Los idiomas, entonces, quedan así:
Cada mañana, lo primero que hacemos es mirar y leer las tarjetas de verbos en inglés de la semana. No hay que memorizar a propósito ni hacer nada más. Cada semana coloco en el tablón de corcho cinco tarjetas que van rotando.


Todos los días hay un rato de pantalla en los dos idiomas (tele o vídeos en el ordenador).
Y varios días a la semana B hace alguna página del libro que le toque.

Para árabe no hacemos actividades tan concretas porque está integrado de una manera más natural en nuestro día a día.


Seguimos con los dictados en inglés una vez a la semana.




7 de febrero de 2018

Ya tenemos tele internacional


Soy persona de poca tele, pero tampoco nos hemos planteado nunca prescindir de ella. De hecho la tele nos ha ayudado mucho, en los países que hemos vivido, con el tema de los idiomas porque casi siempre hemos tenido acceso a cadenas internacionales.

Llevábamos ya varios meses con la tele española solamente y echábamos de menos algunos programas de otros países.
Por fin tenemos conexión internacional de nuevo.

Tener disponibles tantas cadenas de la tele puede ser demasiado si no se gestiona bien, por eso elegimos con mucho cuidado los canales y programas. Sobretodo los que va a ver nuestro hijo.

Ahora la tele es una herramienta más en nuestro aprendizaje en casa y volvemos a la rutina para B de un mínimo de pantalla en árabe y otro en francés (él casi no ve la tele en español).
Los programas para él son los típicos infantiles (aunque cuidando mucho el contenido) y algunos documentales que también le gustan mucho.
En familia vemos además reportajes, programas de religión, etc.
Yo estoy recuperando los programas que solía ver antes porque también quiero mantener activo mi francés.

La verdad es que hasta ahora hemos visto poca tele en inglés, sólo películas subtituladas, así es que tengo que ponerme a investigar programación adecuada para mi hijo e incluir también otro minimo diario en inglés.

Con estas rutinas cubrimos el escuchar diariamente en todos los idiomas que conocemos o estamos aprendiendo y me evito el tener que estar buscando audios cada cierto tiempo y cuadrarlos en el horario de actividades de B.
Es más sencillo para mí y más natural para mi hijo porque aprende sin que parezca como una tarea más que yo le pido que haga en su programa.
Estos mínimos diarios que comento consisten en escuchar unos veinte minutos cada idioma y después puede ser más en alguno de ellos si él quiere. Se puede hacer en cualquier momento del día.

Lo habitual para nosotros, vivamos donde vivamos, siempre ha sido ver tele en árabe y en francés. Es agradable volver a tomar esta rutina.





5 de febrero de 2018

Hoy todos son niños sin escuela


Así ha amanecido hoy nuestro día (es el mismo escenario de la foto de los cambios en la luz del sol).

Los niños del pueblo donde vivimos van en autocar al colegio de una localidad cercana. Es un autobús que recoge a los niños de varios pueblos. Circula por una carretera comarcal poco transitada que en un día como hoy no se encuentra en buen estado y por eso el autocar hoy no ha pasado a recoger a los niños.

A media mañana han querido salir a dsifrutar del paisaje y han pasado por casa a buscar a B para hacer una guerra de bolas de nieve.

B está de vacaciones, nos hemos tomado unos días de descanso.
Muy contento y bien abrigado ha salido con sus amigos, esos niños tan felices porque hoy no han podido ir al colegio y eso les ha permitido pasar una estupenda mañana entre la nieve.

Mi hijo hoy no tenía tareas programadas, pero si las hubiera tenido seguro que las habríamos aplazado para que pudiera salir a construir murallas y lanzar bolas con los otros niños.
Tenemos la libertad de poder hacer estas cosas.
Las actividades más académicas se pueden dejar para otro día, habrá otras ocasiones para estudiar tal o cual cosa. Pero los días de nieve son únicos para un niño y hay que aprovecharlos bien.


2 de febrero de 2018

Photo Travels


Nos está gustando mucho, mucho, la serie que estamos viendo actualmente de vídeos en inglés.
Continuamos con el nivel 4 de Little Fox.
Se llama Photo Travels y es la más larga de las que hemos visto hasta ahora. Todavía no la hemos terminado, ni siquiera hemos llegado a la mitad, pero me apetece compartirla ya.

Es una historia de fantasía en la que unos niños encuentran un misterioso álbum de fotos en el desván de su casa. Cada una de las fotos les transporta a diferentes épocas y lugares del mundo.
Esto nos permite aprender, además del idioma, cuestiones sobre historia, costumbres, leyendas, formas de vestir, modos de vida, geografía, etc.

Hasta ahora hemos estado en el antiguo Egipto, hemos conocido a los aztecas, hemos navegado con los vikingos, hemos paseado por los jardines del palacio de Luis XIV, nos hemos perdido en el zoco de Istambul... y todavía más aventuras, estas no son todas.

Cuantos más aprendizajes nos proporcione un material, más bueno me parece.


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