9 de diciembre de 2017

Tarjetas de montañas


Cuando escribí hace algunos meses mi pequeña reflexión sobre la moda que veo últimamente de que todo es Montessori o hay que hacerlo al estilo Montessori, también comenté que hay material de esta pedagogía que me gusta y que a día de hoy seguimos usando las tarjetas en tres partes, aunque a nuestra manera.

Metidos de lleno en el estudio del relieve, he aprovechado para que B comience a aprender sobre los sistemas montañosos de España. Y para ello me han venido genial las tarjetas que se pueden imprimir desde esta página.

Para trabajar los sistemas montañosos hemos usado las tarjetas y un mapa físico mudo en el que B ha ido localizando y nombrando cada uno.

La forma tradicional de usar las tarjetas en tres partes es imprimirlas dos veces para tener una tarjeta con la imagen y el nombre debajo (todo junto) y, por otro lado, la misma tarjeta que recortaremos para tener imagen y nombre por separado.
Primero se usa la imagen junto con el nombre para aprender y retener y después se presenta al niño la imagen sola y él tiene que asociar y colocar debajo la tarjetita con el nombre que él cree que le corresponde.
Nosotros, como decía, no lo hacemos así.

Yo imprimo sólo una vez porque no siempre usamos este tipo de tarjetas para memorizar, sino que a veces simplemente leemos, jugamos o hacemos algún otro tipo de actividad y el contacto continuado con ellas ya implica aprender y retener información.
Si en algún momento interesa memorizar, lo que hago es doblarlas poniendo el nombre hacia atrás para que no se vea y luego basta con mirar para ver si es correcto.
Pero para usarlas así no hay que plastificarlas.


En este tema también hemos visto los picos más altos de España. En esta ocasión sin memorizar, sólo para que le suenen los nombres. Aunque sí ha hecho algunas actividades para completar: en un mapa político mudo ha coloreado las provincias donde está cada pico y ha practicado matemáticas ordenando los picos de mayor a menor según su altura.
Los datos que sí ha memorizado son el pico más alto de España y el pico más alto de la península.

Lo que he hecho con estas tarjetas de los picos es grapar cada tarjeta de imagen con la tarjeta de su texto explicativo, de forma que queda la imagen y el nombre por un lado y los datos por detrás.

Así estaban antes de graparlas



7 de diciembre de 2017

La caja de los verbos

B es un niño muy auditivo.
Él retiene mucho mejor la información escuchando que viendo. Por eso lo que más le cuesta del francés es escribir.
Sabe escribir muchas cosas, pero habla y lee mejor que escribe y yo creo que es por la dificultad de que las palabras se escriben de una forma y se pronuncian de otra, incluso hay grupos de palabras que se pronuncian igual, pero se escriben diferente. Esto no ocurre en sus idiomas dominantes.

Como también es un niño que aprende tocando, haciendo y moviéndose, pues he recurrido de nuevo a las tarjetas (con las que nos va muy bien para muchos temas) para retener mediante asociación las palabras escritas.

Estamos trabajando con los verbos.
Tenemos por un lado los pronombres y por otro algunas conjugaciones en presente (con el tiempo se puede ampliar).
Se trata simplemente de ir ordenando y relacionando como corresponda.
Podemos elegir un solo verbo, todos, los singulares, los plurales, la primera, segunda o tercera persona... Como queramos. Lo importante es planteralo como un juego e ir aprendiendo de manera más entretenida que la simple memorización.






6 de diciembre de 2017

Historias de Don Quijote


Reconozco que tengo opiniones contrarias sobre la conveniencia o no de adaptar los libros de la literatura clásica a los niños, al menos determinados libros.
He intentado leer ciertos libros con él (a veces leía yo, otras veces él... por hacer cambios y probar) sin ningún éxito. Lo intenté con Pinocho, Alicia en el País de las Maravillas o Peter Pan. Pero nada, en pocos días lo teníamos que dejar porque no se enganchaba con la lectura y lo hacía de mala gana, para mí no tiene sentido leer un libro por obligación.
Y estoy convencida de que es el lenguaje usado, la forma de expresarse, lo que no termina de encajar con él.

Compré hace poco una adaptación de El Quijote (se llama Historias de Don Quijote) de la que leemos varios capítulos al día.
Yo he leído el Quijote original y me duele ver cómo los capítulos quedan reducidos a una o dos páginas en las que cada historia se cuenta de una manera demasiado rápida y superficial.
Pero veo a mi hijo disfrutando cada día de la lectura, riéndose a carcajadas unas veces y otras interesadísimo en las aventuras de nuestro loco caballero.
Estoy segura de que con el original no hubiéramos pasado de la primera página. Lo tenemos en casa también y espero que algún día pueda disfrutar de su lectura por propia voluntad.
Mientras tanto, es un primer acercamiento y le está gustando mucho.




4 de diciembre de 2017

Experimento: Simulamos un terremoto

Enlazamos unas cosas con otras... Comenzamos aprendiendo sobre la formación de las montañas, de ahí pasamos al movimiento de las placas tectónicas y eso nos llevó, entre otras cosas, a los terremotos.

Para ver el efecto que un terremoto tiene en los edificios cercanos, simulamos uno en nuestra mesa de comedor.


Las regletas eran los edificios con los que formular las hipotesis sobre si caerían antes los más altos o los más bajos y también ver que los más cercanos al epicentro eran los más afectados.
Con el martillo provocamos las ondas sísmicas y los agarradores de tela nos sirvieron para golpear sobre ellos y no romper la mesa a martillazos.

Mi primera idea era golpear por debajo de la mesa para simular el hipocentro y ver cómo se proyectaba en la superficie. Pero no nos salió, no ocurría nada. Así es que directamente lo hicimos sobre la mesa.
Colocamos las regletas de diferentes tamaños alrededor del punto donde íbamos a golpear, unas más cerca y otras más lejos, y comenzamos.

Tengo que decir que a pesar de los agarradores, tenía miedo de dañar la mesa y no golpeamos demasiado fuerte, esto hizo que ninguna regleta llegase a caer del todo, pero muy claramente las vimos moverse y sacar conclusiones.

Como ya sabíamos, cuanto más cerca del epicentro más afectados se veían los edificios.
Y comprobamos también que los edificios más altos se movían mucho más que los bajos. Claro, hay que tener en cuenta otros factores como la calidad de la construcción o los materiales con que están hechos. No hay que generalizar diciendo simplemente que los edificios más altos se caerán antes. Pero en nuestro caso la diferencia de la altura marcó las conclusiones del experimento.





3 de diciembre de 2017

La propiedad conmutativa de la multiplicación con regletas

Poder "ver" las matemáticas ayuda a comprenderlas, sobretodo para los niños.
Solemos demostrar con las regletas las cosas que B va aprendiendo.

2x8 es igual a 8x2


Si ponemos una operación sobre la otra se puede ver claramente que son iguales.


Propiedad conmutativa demostrada



2 de diciembre de 2017

Sin manual de instrucciones

Creo que ya habéis oído hablar de los juegos o juguetes desestructurados:
Son materiales que no están especialmente pensados para jugar (aunque a veces sí), pero que ofrecen muchas posibilidades para el juego espontáneo y la investigación por propia iniciativa de los niños. Normalmente suelen ser objetos de la naturaleza como palos, piñas, hojas... Otras veces pueden ser objetos que hay en casa: tapones, pinzas, cajas. Y también pueden ser juguetes de los que venden en las tiendas, pero que no tienen objetivos concretos o instrucciones estrictas, sino que se prestan a ser usados de muchas formas diferentes, el límite es la imaginación de cada niño.

A veces encuentro juguetes que sí están pensados para ser usados de una determinada manera, pero que echándole un poco de creatividad (y presentándolos fuera de su envase original) sí que podrían convertirse en desestructurados. Muchas veces, además, los veo en bazares, lo que quiere decir bastante baratos (aunque en ocasiones tengamos que renunciar a los materiales naturales).

Eso me pasó con este juguete al que le vi muchas posibilidades:


Es un conjunto de tubos transparentes con uniones y codos de colores que se encajan unos en otros.
Originalmente está pensado para construir pajitas de bebida, pero se presta muy bien para inventar otro tipo de construcciones.

El caso es que B lo vio sin abrir, tal cual sale en la foto de arriba, y no había manera de convencerle de que servía para más cosas. Su único empeño era hacer el mismo ejemplo que se veía en el cartón.


Mi intención era que usara su imaginación para construir otras cosas, o incluso lo mismo pero sin seguir unas instrucciones del fabricante. Así es que tiré el envase y nos quedamos sólo con los tubos.
Ahora sí que es capaz de inventarse cosas. Y será muy interesante también hacer circuítos de agua.


¿También os gusta buscar otros usos a los juguetes y materiales que venden en las tiendas?



1 de diciembre de 2017

Descubriendo los números negativos


- Mira, mamá. Si restas 4 menos 3 te da 1. Y si restas 3 menos 4 te da -1.

A mi hijo le gusta jugar con la calculadora. Se pone a veces a hacer operaciones, pero no para resolver ejercicios, sino por probar: qué pasa si hago esto, qué pasa si hago aquello...
Se va fijando en los resultados y saca sus propias conclusiones.



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