14 de julio de 2019

Grupos de familias


En una entrada anterior os comenté que seguramente volvería a referirme al Boletín Paideia en Familia varias veces más porque me había inspirado en algunas cuestiones para escribir sobre mi experiencia o impresiones.

Una de esas cuestiones es la necesidad de formar parte de algún grupo de familias homeschoolers.

En una de las secciones del boletín, Paloma contesta a la pregunta de otra madre acerca de la conveniencia de encontrar otras familias que educan en casa para participar en encuentros y actividades compartidas.
No voy a contestar aquí a esa pregunta porque ya lo hace Paloma muy bien en su libro (os remito a él para leerlo), pero sí quiero contar mi propia vivencia sobre ello.

Lo primero, deciros que no pertenezco a ninguno de esos grupos, que nunca he participado en ninguno y que nunca he tenido alguno cerca (ni siquiera familias homeschoolers, que yo sepa).

Sí que ha habido momentos en los que he sentido la necesidad de integrarme en algún grupo ya organizado, por dos motivos.

Sólo tengo un hijo que no tiene cerca otros niños no escolarizados.
Él a veces me ha preguntado y yo he creído entender que a lo mejor necesitaba a esos otros como referencia para no sentirse raro.
Actualmente B ya sabe de otros niños como él por los blogs que seguimos, vídeos de youtube, redes sociales... Sabe que no es el único y eso ya es suficiente.

El otro motivo es que yo a veces veía en internet encuentros de familias que habían ido a visitar tal fábrica, habían hecho tal taller, habían ido a una exposición o habían participado juntos en algún evento... y a mí me parecía que nos estábamos perdiendo mucho.
Ahora ya sé que se pueden hacer cosas en grupo (aunque no sean familias homeschoolers) sólo dedicando algo de tiempo a buscar información sobre actividades variadas.

Pero lo cierto es que sí hubo un tiempo en que yo sentía la necesidad de integrarme en uno de esos grupos de familias.
Mi marido, sin embargo, no opinaba como yo.
Para él era algo demasiado forzado. Le parecía que las relaciones entre las personas tenían que surgir de una manera mucho más natural y que seguramente no íbamos a tener casi nada en común con esas otras familias (aparte de la circunstancia de educar en casa).

Aun así, yo un día me lancé y me puse en contacto con la responsable de un grupo que no estaba cerca, pero tampoco demasiado lejos. Quizá una vez al mes sí que podríamos quedar con ellos y participar en alguna actividad interesante.
Tardó bastante en responder y cuando lo hizo fue para decirme que el primer requisito era tener una especie de entrevista o charla conmigo para ver si yo iba a encajar en el grupo y luego pues ya veríamos si éramos admitidos o no.
A mí aquello me dejó bastante fría, la verdad, me sentí como si tuviera que pasar un proceso de selección.
No es ese el tipo de relación que yo me imaginaba ni lo que yo estaba buscando.
Entendí a mi marido cuando me decía que iba a ser algo forzado y artificial. Efectivamente, así lo vi.

Supongo que sus motivos tendrán para hacer esto, pero mi forma de entender las relaciones sociales es justo la contraria. Yo primero acojo y si más tarde surge algún conflicto o problema, pues entonces ya me planteo si a lo mejor no hay conexión o intereses afines con esa persona.
Bueno, al final no entramos en el grupo y así seguimos, por libre.


9 de julio de 2019

Un libro participativo


Parece que últimamente nos cuesta encontrar buenas lecturas para B. Aunque la mayoría de las veces, como en este caso, son libros que no aportan casi nada, ni bueno ni malo (lo cual, por desgracia, es de agradecer, ya que a veces hemos caído en lecturas pésimas y de mal gusto, así es que lo mediocre se va convirtiendo en lo menos malo).

Sin embargo, este libro sí tiene una novedad que me parece muy acertada para enganchar a su lectura: los lectores participan en las aventuras porque en cada capítulo se nos pide que encontremos pistas, resolvamos enigmas, descifremos mensajes secretos... hay que estar muy atentos a las ilustraciones y fijarse muy bien en todo.

Las aventuras de los detectives del faro es un libro de Klaus Bliesener y está editado por Planeta & Oxford.

A mí personalmente me ha parecido que tiene una trama muy floja, aunque valoro mucho la forma en la que se implica a quien está leyendo con esos retos capítulo a capítulo. Pero a mi hijo le ha dado mucha pena terminarlo, cosa que me ha sorprendido porque en ningún momento ha dado señales de que le estuviese gustando tanto... Ya veis, cada uno tiene sus gustos.


8 de julio de 2019

Deportes


Una de las cosas que podemos encontrar en el Boletín Paideia en Familia es una serie de consejos e ideas para hacer un dossier.
Yo ya llevo varios en estos últimos años. En ellos guardo actividades escritas de B, agendas, diarios y varios registros. Pero al leer el artículo del boletín me di cuenta de que se ma había pasado incluir las actividades de deporte.
Así es que lo dejo registrado ahora y sólo me queda imprimir esta entrada para meterla en el archivador (una de las cosas que incluye nuestro dossier son muchas de las entradas que publico en el blog y que voy imprimiendo por meses).
Aquí os contaba el botón que uso para imprimir las entradas en pdf sin que salgan las columnas laterales del blog.

Creo que es muy importante llevar un diario de aprendizaje que incluya todo lo que se hace cada día porque ese aprendizaje va mucho más allá de las actividades programadas y hay cosas interesantes que surgen de manera espontánea y merecen quedar registradas junto a las demás por todo lo que aportan.
Como en mi caso, el tema de los deportes que se me había pasado por alto.

En Octubre del año pasado apuntamos a B a clases de natación. Fue un par de días a la semana durante unos seis meses.
Desde que abrieron la piscina de verano en nuestro pueblo, sigue practicando la natación por libre.
Pidió una pala de pádel y muchas veces va a la pista a practicar, también por libre.
En esta entrada de hace semanas compartí en el blog el uso que hace del parque con aparatos de actividad física.
Suele salir casi a diario con su bicicleta, por lo tanto, también practica ciclismo.

Y seguramente habrá más tipos de ejercicios físicos que practica de manera no dirigida, fuera de las actividades programadas. Por eso es importante observar e ir recogiendo todo lo significativo que ocurre cada día y así, al releerlo, comprobaremos que se hacen muchas más cosas de las que creemos.



5 de julio de 2019

Primer Boletín Paideia en Familia


Llevo años leyendo a Paloma en su blog Paideia en familia. Supongo que ya lo conocéis, pero si queda alguna interesada en la educación en familia que todavía no ha pasado por este blog, no tardéis en visitarlo porque es uno de los imprescindibles del homeschool en español.

Hace pocos días llegó a mis manos el Primer Boletín Paideia en Familia y hace pocos días terminé de leerlo.
En cuanto lo empecé me pasó una cosa curiosa, tenía ganas de leerlo hasta el final, me enganchó tanto que me costaba parar. Pero al mismo tiempo no quería que terminara, me daba pena acabarlo demasiado pronto.

Os cuento un poco.
A mí lo del boletín me sonaba a algo en plan revista, pero no, esto realmente es un libro.
Quiero decir que no es una simple recopilación de información, sino que está escrito de una manera muy personal y es una delicia leerlo.
He tenido todo el tiempo un boli de colores a mi lado para ir subrayando citas, frases inspiradoras, recomendaciones, cosas para investigar... ¡hasta lo he garabateado! 
Sin duda volveré a leerlo, seguramente varias veces.

En el boletín hay muchas cosas interesantes. Pero si me tengo que quedar sólo con una, el diario durante un mes completo ayuda mucho a imaginar cómo puede ser la vida cotidiana de una familia que educa en casa, es una manera de sentirnos acompañadas cuando dudamos sobre si nuestros días están bien aprovechados o cuando pensamos que ciertas cosas sólo ocurren en nuestra casa.

Y otra cosa que me ha pasado con esta lectura es que me ha inspirado para escribir algunas entradas en el blog a partir de nuestra experiencia, así es que seguramente volveré a referirme al boletín alguna vez más.

Si estáis interesadas, podéis pasar por el blog de Paloma o buscarlo en Amazon.



4 de julio de 2019

Aprendizaje autodirigido

Este vídeo me ha resultado muy inspirador.
Se puede encontrar el equilibrio entre esos mínimos que los padres decidimos que nuestros hijos deben saber y al mismo tiempo proporcionarles espacio, tiempo y libertad para que ellos elijan qué es lo que quieren aprender y cuáles son sus intereses.
Llegar a este punto requiere muchas veces de varios años haciendo las cosas de otra forma ya que abandonarse a no controlar y confiar en ellos, en que el aprendizaje sucede sin nosotras, no siempre es sencillo. Hay muchos miedos, desconfianzas, inseguridades... porque si algo no resulta como se espera vendrá alguien a decirnos que fue culpa nuestra.
Pero ese aprendizaje autónomo o autodirigido es sin duda el más valioso.
Este es el camino (no el del vídeo exactamente, pero sí algo similar) que deseo para los próximos meses.





2 de julio de 2019

Altibajos


Apenas estamos acabando las últimas cuestiones pendientes, y con mi hijo en modo vacaciones de verano, y yo aquí planeando cosas para el próximo "curso".
¿Soy la única incapaz de desconectar?

Una de las cosas que me planteo es el tema de la lectura.

Lo cierto es que hasta ahora B no ha cogido ningún libro para leer por propia voluntad.
Él lee, conforme, lo que le toca ya que no está obligado a leer ningún libro que le desagrade. Pero lee porque forma parte de sus actividades programadas.
En su tiempo libre la lectura no es una opción de momento.

Y el título de altibajos se refiere a la lectura en voz alta, que empezamos con muchas ganas y terminó decayendo hasta desaparecer.
Ahora, pensando sólo en la calle y en la piscina, no es buen momento para retomarlo con ganas y atención por su parte.
Nos ha pasado varias veces con diferentes cosas, comenzar con muchas ganas y de repente perder el interés.
Y el tema de la lectura en voz alta me parece tan fundamental para abordar libros de calidad que él solo nunca escogería...

Ocurrió en el mes de mayo.
Empezábamos las mañanas con Heidi (historia a la que estaba completamente enganchado al principio), yo leía y B escuchaba.
Hasta que noté que había dejado de prestar atención, que estaba distraído y con la cabeza en otras cosas.
A veces le preguntaba por algo que acababa de leerle y resulta que no se había enterado de nada.
Era Ramadan, a mí se me secaba la boca al leer y no podía beber por el ayuno, y aquello me irritaba muchísimo.
Así es que la actitud de los dos no era la mejor y terminamos dejando la lectura en voz alta.

Y ahora me planteo:
¿Lo retomamos a la vuelta del verano? ¿Lo intentamos de nuevo? ¿Merece la pena leer cuando no se hace por gusto sino por cumplir un programa?


1 de julio de 2019

Otro archivador más


¿Se puede medir el aprendizaje en número de hojas archivadas?

Al principio guardaba los trabajos escritos de mi hijo y junto a los recuerdos que dejo publicados en el blog, para mí era más que suficiente.
Pero después vi la necesidad de empezar a registrar más cosas (objetivos, organización, planes, salidas, lecturas...). Todo por si alguna vez hay que enseñárselo a "alguien", demostrar que no perdemos el tiempo, que hacemos cosas, que mi hijo aprende.

Una nueva carpeta, además de varios cuadernos y libros de actividades, pasa al estante junto a la del 2015, 2016, 2017...

Trocitos de vida en un archivador.


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