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11 de febrero de 2017

Ni amasar ni sembrar


Escuchaba hace poco que algunas personas creen que para hacer homeschooling lo ideal es vivir en el campo.
No sé cuáles son los datos de las familias que viven en la ciudad, en un pueblo o en medio del campo.
Pero sí es cierto que hay una imagen muy vista, que además queda preciosa, de niños que aprenden en casa (incluso niños escolarizados que en sus horas libres aprenden en casa de otra manera) y que cambian el pupitre por la huerta, la cuadra y el horno de pan.

A mí me encanta ver esas imágenes y entiendo a quien le parece que es ideal que los niños empleen el tiempo de esta forma, que implica un mayor contacto con la naturaleza además de todos los aprendizajes que aporta y las capacidades para poder trabajar por sí mismos obteniendo sus propios alimentos de la tierra y los animales. Y aprender también a elaborarlos.

Entiendo también a quien busca cambiar el entorno para poder ofrecer esas oportunidades a los niños.

Pero ¿todos los niños son felices amasando y sembrando?

Yo hago el pan en casa y más de una vez he intentado que B colabore. 
Él amasa un poco (no sé si porque le apetece o para agradarme) y enseguida se mira con mala cara las manos manchadas.
Es un niño al que le gusta ayudar en la cocina sólo si no va a mancharse y, sobretodo, cuando tiene que usar algún aparato. Entonces está ahí el primero dispuesto a hacerlo todo él.
Pero esa frase de "con las manos en la masa" no va con él.

Tengo plantas básicamente porque me gusta. Aunque reconozco que detrás estaba la intención de ver a mi hijo plantando, regando y observando el crecimiento de sus plantitas.
Él me dice que las plantas no son suyas, que son mías. Y después de la curiosidad inicial por la novedad, la verdad es que no las hace mucho caso.

Hay niños que no se sienten atraídos por la vida campestre entendida como actividades de amasar y sembrar.
Él es feliz grabando vídeos, editándolos y haciendo con ellos efectos de todo tipo.
Con eso experimenta sin parar y además no se mancha las manos.



4 comentarios:

  1. Pues sí, es verdad. Hay niños que no les gusta ensuciarse. Haberlos haylos. Y esto también hay que respetar.
    Yo soy un poco como tu hijo jajaja, bueno, aunque no me importa ensuciarme. Pero la cocina ni la huerta están hechos para mi. Si me hubiera gustado la vida campestre lo hubiera tenido muy fácil. Mis suegros viven en medio de la montaña, pero muy en medio, y varias veces con el tema homeschooling nos habíamos planteado ir a vivir en aquel pueblo, pero yo no me puedo imaginar siempre siempre siempre en el campo. Incluso a mi marido que sí le gusta la cocina y el huerto le parecía "demasiado campo" jajaja.
    Cada uno sirve para lo que sirve. Y si a todos nos gustaría amasar el pan, los panaderos no tendrían negocio ni podrían ir a ver una peli al cine porque no habría jajaja.

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    1. Pues tienes razón, jeje.
      A mí me gusta la vida de pueblo, incluso en medio del campo, pero con unas comodidades. Nada de lavar a mano y esas cosas, como alguna gente que se fueron a vivir en medio de nada y retrocedieron varios siglos atrás en su forma de vivir.
      Cuando hemos ido de vacaciones al campo mi hijo ha sido feliz corriendo sin parar sin miedo a los coches, pero nada de ir a dar de comer a los animales o a cuidar la tierra. No va con él.

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  2. Hola Maribel
    Cada niño es un mundo y cada cual tiene sus gustos, así que no tiene por qué gustarles a todos las mismas cosas.
    A los tres pequeños míos les gustan las cosas del campo, la mayor es más urbanita.A mí me gusta el campo y de vez en cuando corro como desesperada a la gran ciudad; me gusta ir a grandes librerías y tener oferta de todo tipo para comprar la ropa a los niños, me gusta perderme entre la multitud. No creo que haya un entorno ideal para aprender, personalmente opino que el aprendizaje está en todas partes.
    Si a tu hijo le gustan las tecnologías y la edición de vídeos haces bien en tirar del hilo.
    Un abrazo.

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    1. Sí Mayte, cada uno es como es. Y está bien que seamos diferentes.
      Lo que ocurre es que es muy bonita esa estampa de los niños en el campo, a mí me gusta verlo, y podría tentar a muchos padres a querer vivir así pensando que sería maravilloso para sus hijos y luego puede ocurrir que a ellos no les llame la atención.
      Un beso.

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