NUESTRA EXPERIENCIA EDUCANDO Y APRENDIENDO EN FAMILIA

31 de mayo de 2016

Tangram vertical


Hemos descubierto que el tangram también se puede usar en vertical.
Como para esto no tenemos plantillas, improvisamos, tiramos de la imaginación, practicamos destrezas, equilibrio, concentración, paciencia... 
A veces se caen las piezas y hay que intentarlo otra vez. No todas se sujetan contra todas, hay que buscar combinaciones posibles.
Lo ideal sería tener varios tangram para poder conseguir más variedad de figuras, pero así también se le saca mucho provecho al juego.
Yo no los conozco, pero he leído en algún sitio que venden tangram con un grosor más grande del habitual. Seguro que son estupendos para construir en vertical.


28 de mayo de 2016

Unas lentejas muy nerviosas

El título original de esta actividad es "lentejas bailarinas", que es lo que parece que hacen dentro del refresco.
Es fácil de preparar, senciilo de hacer y tiene a los peques entretenidos y pasando un buen rato mirando a las alocadas lentejas. Seguramente no querrán parar de echar lentejas.

Necesitamos:
- Un refresco con gas y sin color
- Un bote o vaso transparente
- Un puñado de lentejas

Ponemos el refresco en el vaso, echamos las lentejas y observamos.
Las lentejas se hunden, luego suben a la superficie y a su alrededor se van acumulando las burbujas.
Al principio parece que no pasa nada más, durante un instante se quedan así, quietas... Hasta pensé que no nos iba a salir.
Pero de repente empezaron a moverse, hundirse y subir de nuevo sin parar. 
Subir-bajar, subir-bajar... y nosotros ahí mirándolas.
Es un experiemento resultón que gusta mucho a los que les encanta manipular y ver qué pasa.

Después de un rato terminan todas, muy quietecitas, en el fondo
La idea original está aquí, donde también podéis leer la explicación científica de lo que ocurre.
Y en Pensamiento DiverGente tenéis otra variante del mismo experimento, esta vez con uvas pasas.

video



25 de mayo de 2016

¡Un rodaje cerca de mi casa!

Estos días están rodando una película (o serie) en los alrededores de nuestra casa.
Estábamos paseando una mañana cuando vimos todo el despliegue preparado para rodar una escena y allí se metió mi niño, emocionado de ver tantos aparatos juntos.
A él no le llama la atención el mundo de los actores. Allí estaba el actor, sentado en una silla mientras le maquillaban. Es muy conocido aquí, pero ni se acercó a él, se regalaron unas sonrisas y nada más.

Todo su interés se centró en el equipo técnico y su material de trabajo.
Eran horas de colegio, por eso él era el único niño que había por allí. Eso fue algo a su favor, porque de haber habido muchos niños supongo que no les hubieran atendido igual, a lo mejor ni dejarles acercarse. 
Pero él paseó por allí como quiso, hablando con todos; mirando cámaras, focos, pantallas y micrófonos; preguntando para qué servía cada cosa, observando los largos cables que salían de una furgoneta y se conectaban a distintos aparatos...
Contestaron muy amables a todas sus preguntas, le dejaron tocar lo que se podía tocar y hasta pudo hablar por un micrófono.

Esta mañana estaban grabando otra vez delante de nuestra terraza.
Muy emocionado, me pidió poder bajar.
Volvió a hablar con el personal y de nuevo le dejaron mirar todo lo que quiso.
Estaba feliz, metido en su papel de director, gritando ¡Atención! ¡Acción!
Ha aprendido mucho, sin duda, ha preguntado por todo lo que le interesaba.
Pero todavía le quedaba una última cosa por conseguir, algo que le hacía mucha ilusión: que le dejasen usar la claqueta.





Niños que hablan varios idiomas


Mi entrada de hoy está inspirada en esta otra de Marvan.
Supongo que ella no pretendía hacer un carnaval de blogs, pero a mí el tema me parece tan interesante como para animaros a contar vuestras experiencias, qué hacéis, qué os gustaría hacer, qué ideas nos podemos dar.
Todo pasa por leerla a ella primero.

Mi hijo tiene un padre y una madre de diferentes países, esto no es ningún mérito, son nuestras circunstancias familiares. Pero sí he visto parejas en la misma situación que han optado por "sacrificar" uno de los idiomas y educar sólo en el otro. Me parece una gran pérdida.

B habla español (o castellano, o como cada una quiera llamarlo; yo uso las dos formas) y árabe.
Esto implica usar dos alfabetos (no hay lugar a confusión, son muy diferentes) y el hecho de que se leen y se escriben en direcciones contrarias.
Concretamente, mi hijo habla dos árabes: el clásico y el dariya (árabe de Marruecos).
Además, el curso pasado él iba a un colegio presencial bilingüe en el que la mitad de la jornada sólo se hablaba francés y cogió bastante soltura con este idioma.
Este año ha comenzado con el inglés y por circunstancias el francés ha quedado más aparcado de lo que yo querría porque no he encontrado un espacio en el que pudiera seguir practicando y que fuese poco "académico". Yo buscaba el aprendizaje por juegos y conversación, pero de momento no lo he encontrado.

Creo sinceramente que mi niño tiene una habilidad para los idiomas (Masha Allah) que pasa por su interés en saber cómo se dicen las cosas en otras lenguas además de la capacidad que tiene para reproducir sonidos y que le permite tener una pronunciación muy buena.
Esto último es lo que nos llevó a buscar un profesor particular de inglés porque yo no quería que imitase mi pronunciación, que no siempre es correcta. Este profesor sigue un método bastante "escolar" para mi gusto, pero a veces hay que amoldarse a lo que se tiene cerca, no tenemos otras alternativas de momento.

En nuestra casa:
Hablamos castellano entre los tres y yo con el niño.
El padre y el hijo hablan en dariya. También con la gente de nuestro entorno y cuando ve cadenas de televisión marroquís.
Su programación infantil la ve principalmente en árabe clásico.
También hay bastante tele en francés, por los programas que se emiten en las cadenas de Marruecos y vemos bastante TV5monde.
En ocasiones ve alguna película en inglés, pero subtitulada en árabe por lo que tiende más a leer que a escuchar.

El hecho de ver programas en otros idiomas es algo que venimos haciendo, pero como algo espontáneo, sin un propósito, según va surgiendo.
Los consejos que da Marvan en su entrada me parecen muy buenos y en nuestro caso sólo necesitamos hacerlo de una forma un poco más organizada.
Como el árabe y el castellano son idiomas que ya tiene adquiridos (habla, lee y escribe), toca ahora centrarnos en los otros dos.

Para el francés:
Marvan me recomendó la serie Remi sans famille (una historia que ya conocemos en su adaptación en árabe) y yo busqué los cuentos de Beatrix Potter. Pero por ahora ninguno de estos clásicos le llama la atención.
Como hay bastantes series infantiles traducidas a otros idiomas, he dado con una que le gusta en español y que ha comenzado a ver en francés con mucho éxito: Jelly Jamm en français.

Para el inglés:
National Gegraphic Kids, con vídeos sobre animales y más (si tenéis problemas para cargar los vídeos, podéis probar en su canal de Youtube).
Una serie que conoce traducida al árabe y le encanta: las aventuras de Andy. Tenemos Andy´s Wild Adventures y Andy´s Dinosaur Adventures.
En muchos de ellos se pueden activar los subtítulos en inglés.

De momento así vamos. Esperamos más ideas y sugerencias.
(De todas las series he puesto sólo el enlace a un capítulo, por el nombre podéis buscar todos los demás).


23 de mayo de 2016

Comenzamos a aprender sobre el antiguo Egipto


Partimos de la lectura (adaptada) del capítulo "El país del Nilo", en el libro Breve Historia del Mundo (Ernst H. Gombrich). Y siempre mirando la referencia en la línea del tiempo.
Hemos situado Egipto en el mapa y ha recordado lo que aprendió en su actividad de La vuelta al mundo en 80 días.

De momento hemos aprendido bastantes cosas sobre el río Nilo.
Este es un tema que se presta muy bien para que cada niño exprese su creatividad a su manera y dar rienda suelta a la imaginación: momias, tesoros, pirámides, sarcófagos, jeroglíficos...
Disponemos de bastante material para empezar y buena parte quedará recogida en un lapbook, aprovechando que le vuelven a interesar.
Esto es lo que tenemos:
- Recursos educativos de la web del Templo de Debod.
- Imprimibles para hacer un disfraz de faraón.
- Sarcófago. Nosotros sólo usaremos la tapa para decorar una caja.
- Ancient Egypt Lapbook. No lo vamos a usar completo, algunas partes las trabajaremos en inglés y de otras haré nuestras adaptaciones.
- Imprimible con plantilla para montar una pirámide que luego B decorará a su gusto (en internet se pueden encontrar fácilmente).

Me gustaría añadir la historia de los profetas en Egipto (la paz sea con ellos) y completar con lecturas y vídeos relacionados. No tienen por qué ser informativos, también puede ser ficción ambientada en esa época.
Creo que para el inicio ya es bastante, es posible que sobre la marcha salgan otras ideas.



20 de mayo de 2016

Los números árabes


Así es como se escriben los números en árabe.
Pero en Marruecos no se utiliza esta forma de numeración. Incluso aunque el texto esté escrito en árabe, los números usados son los occidentales (¿se llaman así?). Se puede ver muy bien en la foto del calendario.

Para mi sorpresa, mi hijo conoce perfectamente la numeración árabe. Sabe cuál es cada número, leer cifras, escibirlas y leer la hora (lo sabemos por algún escrito de otro país donde sí se manejan estos números).
¿Quién se los ha enseñado? Nadie.
¿Cómo los ha aprendido? No tengo ni idea.
¿Por qué los ha aprendido? A esto sí puedo contestar con seguridad: porque le ha interesado.



19 de mayo de 2016

¿Nos vamos de pesca?

Creando juegos a partir de material que ya teníamos en casa.
Estos tableros los usamos para repasar las multiplicaciones.


Ya conté en esta entrada que mi hijo no ha memorizado las tablas de multiplicar, por eso en el juego de los peces que voy a enseñar se incluyen, por si hace falta, las fichas de control con las soluciones.
Para quienes tengan dudas, os diré que trabajar mucho con las multiplicaciones (me refiero a juegos y actividades variadas) propicia que se vayan reteniendo.


Los tableros de juego los imprimí desde aquí.
Cada uno de ellos, sueltos, los usamos para trabajar la tabla elegida, que él va resolviendo con cálculo mental o alguno de los truquitos que conté y colocando esos monstruítos en el número que sea. Suele hacer un teatro con ellos mientras los hace saltar de un círculo a otro.

Encontré hace unos días una actividad de sumar que yo he adaptado a las multiplicaciones usando sólo los peces (que se pueden imprimir desde aquí) y escribiendo por detrás las diferentes multiplicaciones con rotulador clarito para que no se transparente y no haya algún listo que elija los peces más fáciles...
Sólo he escrito una multiplicación por cada pareja para obligarnos a usar la propiedad conmutativa. Por ejemplo, sólo 2x7 (7x2, no).

Para jugar a pescar necesitamos los tableros (puede ser uno, varios o todos), los peces correspondientes según los tableros que vayamos a usar, las tarjetas con las soluciones de cada tabla, lápiz y papel.
En nuestra forma de jugar no es imprescindible haber memorizado las tablas, por eso no hay límite de tiempo para responder ni competición de velocidad entre los jugadores.
Se colocan los peces sobre la mesa, con el dibujo del pez hacia arriba, y por turnos se pesca un pez. Vemos qué multiplicación nos ha salido y resolvemos, cada uno como pueda.
Si es un resultado que ya nos sabemos, perfecto. Si no lo sabemos, lo calculamos de cabeza. Si nos atascamos y no sale, usamos las anotaciones que necesitemos en el papel. Y si no damos con ello y vemos que se avecina algún enfado... recurrimos a las tarjetas de soluciones.
Es importante que animemos a los niños a usar el cálculo mental con preferencia o las cuentas sobre papel. Mirar la solución es sólo para cuando no queda más remedio.

Cada pez lo vamos colocando sobre su número y pasamos el turno al compañero.



¿Os gusta esta pesca?
Si jugáis, pasad luego a contarnos cómo lo habéis hecho. Seguro que se pueden hacer muchas variaciones.


18 de mayo de 2016

Cómo afrontamos en nuestra casa las pérdidas de atención


Lo que voy a escribir a continuación se refiere exclusivamente a mi hijo. Lo comparto por si a alguien le sirve, por si da ideas o por si alguien se anima a contar su experiencia y las cosas que les han funcionado.
En otros niños a lo mejor es diferente. Cada padre y madre son quienes mejor conocen a su hijo/a.

El curso pasado, en el colegio, varias veces a la semana tenía que escuchar que mi hijo estaba distraído casi todo el tiempo, que no prestaba atención, que estaba a lo suyo, que se distraía con cualquier cosa, que no se concentraba en lo que se estaba explicando...
Si un niño se distrae con tanta facilidad puede ser que se esté aburriendo soberanamente, que tenga algún problema en el control de su atención (en esto no voy a entrar, lo dejo en manos de los profesionales correspondientes o de las familias) o ambas cosas juntas.

La capacidad de atención de mi hijo funciona de una forma muy peculiar.
Se distrae con facilidad en aquello que no le interesa, pero al mismo tiempo puede mostrar una atención alta, exagerada incluso, por aquellas cosas que le importan mucho.
Por temporadas tiene un tema (o varios, pero pocos) al que dedica toda su concentración.
Pero para otras cosas es incapaz de mantener la atención durante más de X tiempo seguido. Y recalco lo de incapaz porque realmente lo percibimos así. Otras personas lo interpretan como mal comportamiento o actitud negativa. Nosotros, sus padres, sabemos que no es así.

Ahora que mi hijo aprende en casa, sus pérdidas de atención no han desaparecido. Siguen ahí.
Pero desde casa sí que podemos hacer ciertas cosas para hacerle frente:

Actividades de corta duración
Las tareas programadas están pensadas para que duren unos 20 minutos, 30 como mucho. Muchas veces incluso es menos.
Más allá de esto es posible que empecemos a perder el tiempo.

Contestar a sus preguntas aunque no tengan nada que ver con lo que estamos haciendo
Confieso que a veces es frustrante estar hablando con él de un tema y que de repente me pare para preguntar por algo que nada tiene que ver. Entonces empiezo a preguntarme si me estaba escuchando o cuánto tiempo hace que dejó de hacerlo.
No ocurre a menudo, pero he comprobado que lo mejor es contestarle y retomar a continuación la actividad con tranquilidad.
Si ignoramos esas preguntas para dirigir su atención al tema que sea, seguramente quedarán rondando en su cabeza y entonces la distracción sí que será ya casi segura.

Introducir sus intereses en las actividades de aprendizaje
Se trata de echarle imaginación para trabajar los conceptos usando temas que le interesen especialmente.
Si se siente emocionalmente implicado, la atención es mucho mayor.

Permitirle moverse cuando sea posible, que normalmente será casi siempre
Hay posturas en las que es imposible escribir bien, por poner un ejemplo, pero la mayoría de las veces se pueden hacer las cosas en distintos sitios de la casa, de pie, sentado, recostado en el sofá... Estos pequeños cambios evitan la monotonía.
La monotonía es una fiel compañera de la distracción.

Hacer atractivas las actividades
Hay tareas que son un completo rollazo, reconozcámoslo. Algunos niños serán capaces de atender incluso así, pero para otros será imposible.
Introducir juegos, teatros, actividades más dinámicas... ayudan mucho contra el aburrimiento.
El aburrimiento es otro fiel compañero de la distracción.

Variedad
Para trabajar un mismo tema se puede recurrir a diferentes actividades.
No hacer siempre lo mismo nos va muy bien.

Evitar las tareas que le disgustan
Hasta hace muy poco, mi hijo detestaba dibujar y colorear. Ahora le gusta bastante, pero sólo si es algo voluntario y espontáneo. Cuando es algo que tiene que hacer por obligación, lo rechaza.
Y resulta que bastantes ejercicios de los libros hay que resolverlos coloreando.
Yo lo evito. Hay muchas formas alternativas de resolver esos ejercicios: relacionando con flechas, marcando con algún símbolo, escribiendo o simplemente contestando oralmente.
En cada familia habrá algún contenido que crean imprescindible aunque al niño no le guste (para mí, por ejemplo, sería leer y escribir), pero otras cosas seguro que se pueden pasar por alto.

Establecer rutinas
Dentro de su tiempo de actividades programadas, saber qué tiene que hacer cada mañana, qué temas tocan, a qué hora comienza y termina... le da tranquilidad y le ayuda a concentrarse porque le proporciona organización.
Incluso aunque todo ese programa sea flexible y se pueda cambiar según las circunstancias.

Dejarle mucho tiempo libre para que pueda hacer lo que quiera o no hacer nada
Pero me refiero a tiempo libre de verdad, a tiempo vacío. Y aquí no cuentan las "extraescolares" ni aunque estén elegidas por él.
Tiempo para dedicarlo a soñar, imaginar o perderse en las nubes si le apetece.

Mi distraído hijo es un niño con mucha imaginación, ocurrente, soñador, curioso, preguntón de cosas fuera de lo común, con respuestas a veces poco convencionales, sorprendente, especial. Masha Allah.



16 de mayo de 2016

Diferentes formas de medir el paso del tiempo


Este es el calendario que tenemos en casa ahora: un taco de hojas del que vamos quitando una cada día.
Atrás quedaron los meses para pegar los días con velcro que usaba con mi hijo cuando era más pequeño.
La foto es de hace casi un mes, el 19 de Abril del año 2016, siguiendo el calendario gregoriano. Era martes.
Al lado se puede ver que ese mismo día también era el 11 de Rajab del año 1437, en el calendario musulmán.
Y más abajo incluso hay otra fecha, donde se ve el número 6. Es un tipo de calendario agrícola, pero no puedo decir nada sobre él porque lo desconozco.

Nosotros usamos dos tipos de calendario en nuestra vida cotidiana.
Por motivos prácticos nos guiamos más por el gregoriano, pero el musulmán (o islámico, o hijri) marca los días importantes en nuestra religión. Y realmente es el que deberíamos usar. Lo que ocurre es que existe un consenso a nivel mundial para llegar a un acuerdo entre todos, supongo que para evitar confusiones.
Tenemos documentos oficiales emitidos en Marruecos donde aparecen las dos fechas.

El comienzo del calendario musulmán está marcado por la hijra (la emigración de los primeros musulmanes de La Meca, donde eran perseguidos, a Medina, la ciudad que les acogió), de eso hace ahora 1437 años.
Nuestro calendario tiene doce meses lunares: es la posición de la luna la que marca el inicio y el final de cada mes, que puede tener 29 o 30 días.
La observación de la luna nos permite medir el paso del tiempo a lo largo del mes.

En el calendario de casa también se pueden ver las horas de rezar de cada día en diferentes ciudades.
Tenemos cinco oraciones obligatorias cada día y su horario está determinado por la posición del sol.
La observación del sol nos permite medir el paso del tiempo a lo largo del día.

Todo esto que acabo de contar es lo que aprende mi hijo.
Hace muchos años no había relojes como los que conocemos ahora, ni había calendarios impresos para colocar en casa, ni aplicaciones del móvil con las horas de rezar.
Las personas observaban el cielo y sabían interpretar lo que veían. Con esas observaciones no sólo medían el tiempo, también organizaban muchas de sus labores y marcaban sus acontecimientos importantes.

También es interesante que los niños sepan que no sólo hay un calendario, que otras personas cuentan su tiempo de otra manera, que son otros sucesos los que marcaron su año 1.




15 de mayo de 2016

Un Ramadan muy poco programado

Fuente

Queda menos de un mes para que comience Ramadan, Insha Allah.
Este año lo planteo de una forma muy diferente en relación a las actividades propuestas para mi hijo.
Tengo que reconocer que el año pasado hubo días en que él o yo no teníamos ganas de hacer lo planeado. Es un mes diferente, con otro ritmo, más pausado y también con momentos de más cansancio.
Y decidí que este año íbamos a hacerlo más fácil, más natural, más espontáneo.

La finalidad del mes de Ramadan no es académica, sino espiritual. Esa es la idea que quiero transmitirle a mi hijo en esta ocasión.
Tendremos un calendario de cuenta atrás como el año pasado porque es algo que le gustó mucho y también diseñará su felicitación para el Aid al Fitr (la fiesta de final de Ramadan), pero poco más en el sentido de actividades programadas.
Estas dos cosas las voy a imprimir de esta página, donde hay muchos diseños y motivos diferentes.

¿Qué es lo que hará mi hijo en el mes de Ramadan?
Pues, excepto el ayuno, básicamente lo mismo que yo.
Si yo no relleno fichas por Ramadan, él tampoco (a no ser que pida hacer algo concreto).
Leeremos el Corán (él puede elegir entre leerlo o escucharlo), hablaremos de lo especial que tiene este mes y por qué es tan importante para nosotros, qué paso en él... Retomará su lectura sobre la vida de los profetas.
Rezaremos, meditaremos, reflexionaremos sobre tantas cosas importantes y trascendentales, más allá de las cosas de este mundo.
Intentaremos hacer buenas obras y nos esforzaremos por ser mejores personas. Todo esto lo haremos juntos porque son cosas que quiero compartir con él.

Participará junto a mí en los preparativos de cada tarde para el iftar (romper el ayuno) y compartirá momentos importantes con su familia, Insha Allah.


14 de mayo de 2016

Una herramienta de la edad de los metales


Nos despedimos de la Prehistoria después de varias semanas investigando y aprendiendo.
Nos quedamos con la última idea: cuando las personas aprendieron a extraer los metales, fundirlos y darles la forma deseada para fabricar herramientas más fuertes.
Después de ver tantos inventos y avances de aquella época, ya no nos queda  ninguna duda de que esas personas no pensaban menos o eran menos inteligentes que nosotros (como he leído en alguna ocasión). De hecho, muchas cosas tan importantes para nosotros en la actualidad vienen de ellos.



Los avances del Neolítico

Hemos avanzado en la lectura (adaptada) del capítulo "Los mayores inventores de todos los tiempos", en el libro Breve Historia del Mundo (Ernst H. Gombrich).
Vimos como las personas del Neolítico comienzan a desarrollar la agricultura y la ganadería, aparecen los primeros poblados, se inventan la rueda y la cerámica...
Hemos leído también el capítulo "La revolución neolítica", del libro Atllas básico de exploraciones y descubrimientos (Editorial Parramon).
Con datos sacados de este último, un mapa del mundo y pegatinas de este libro, B ha ido localizando los lugares que se consideran los primeros en los que apareció la agricultura y la ganadería.


Quisimos también hacer cerámica.
Como no teníamos arcilla de manualidades, usamos un poco de ghassoul (arcilla típica de Marruecos con excelentes propiedades para el cuidado de la piel) con pétalos de rosa. Él no tenía muchas ganas de modelar vasijas (ni yo de gastar el ghassoul para esto...) así es que hizo una bola, la aplastó en plan galletita y la metimos en el horno.
Sirvió para que viera cuál es el proceso y además luego salía de ella un suave olor a rosas.


Nos cuenta Gombrich en su libro que para evitar ser atacados por animales salvajes, las personas del Neolítico comenzaron a construir sus casas dentro del agua, unas casas llamadas palafitos que estaban sobre estacas clavadas en el fondo de los ríos.
B usó cinta aislante azul para representar el agua y palitos de polo para los palafitos, tal como los imaginábamos. También dibujó una escalera para poder entrar.




9 de mayo de 2016

El huevo de goma

Idea tomada de aquí.

Nos dispusimos a experimentar con un huevo de goma.
Los niños pequeños pueden perfectamente hacer todos los pasos solos, acompañados por un adulto.
Pusimos un huevo es un bote de cristal y añadimos vinagre hasta cubrirlo. Enseguida se pueden ver las burbujas que se forman alrededor de la cáscara, es muy parecido a lo que ocurre al mezclar vinagre con bicarbonato (los niños que hayan experimentado con ellos lo reconocerán muy fácil), de hecho eso es lo que está ocurriendo: una reacción química entre el vinagre y el carbonato de la cáscara.




Lo dejamos así durante tres dias y al sacarlo vimos que había aumentado bastante de tamaño y la capa exterior había desaparecido.
El tacto era como de goma, incluso lo apretábamos un poco y parecía una pelota de goma.
Lo puse bajo el grifo para lavarlo y quitar los restos de esa capa externa, pero se me escurrió y quedó espachurrado en el fregadero...
Pero no nos rendimos y comenzamos de nuevo con otro huevo.

Pasados otra vez los tres días, y esta vez con mucho más cuidado, lo lavé dentro de un tazón y estuvimos viendo cómo botaba. Eso sí, lo soltábamos despacio y a muy poca distancia por el miedo a que se rompiera otra vez.
Era toda una sensación tocarlo y presionarlo con los dedos.

Limpié el bote y lo llenamos de agua con colorante alimentario. Allí metimos el huevo y lo dejamos un día más.



Ya que teníamos todo hecho no nos importaba mucho si se volvía a romper, era el momento de manipularlo sin miedo. Apretarlo y rebotarlo dentro de un barreño, jugar, observar...


Pudimos ver que la clara se había teñido de azul, pero la yema no. ¿Por qué? Es un buen momento para buscar explicaciones, pero mejor si dejamos que los niños nos digan antes qué es lo que ellos creen.
Después estuvo manipulando con palillos, tenedor y otros colorantes; mezclando, probando... todo el tiempo que duró su interés.

Ha sido toda una experiencia sensorial.





4 de mayo de 2016

Jugamos con el código Morse

Ya conté que B había elegido el telégrafo como invento del pasado para investigar sobre él.
Estuvimos viendo un vídeo y leyendo algunas cosas y luego escribió varias líneas sobre lo que había aprendido.
Una de las cosas que más le gustó fue conocer el código Morse. Estuvimos practicando y vio que los puntos y rayas también pueden expresarse como sónidos cortos y largos o como luces cortas y largas.
En la foto del telégrafo que hay en su libro de texto, le llamó la atención las ruedas por las que se enrolla la cinta en la que se graba el mensaje.
Combinando la idea de la cinta enrollada con el misterio de poder escribir un mensaje "secreto" en código Morse, surgió este juego para el que hemos usado el carrete de una bobina de hilo pequeña (también se puede hacer con un tapón o algo parecido) y varias tiras de papel.


Cada uno hemos escrito nuestro mensaje secreto y luego hemos intentado descifrar el del otro.
La tira de papel la unimos con celo a la bobina por uno de sus extremos y la enrollamos. Después lo dejamos cerrado con un cordón para que nadie más pueda leerlo. ¡Es un secreto!


En internet se pueden encontrar muchas copias del código Morse listas para imprimir.



2 de mayo de 2016

Continentes y océanos (antes y ahora)

Con este vídeo sobre Pangea le presenté a B la actividad a la que ha estado dedicado estos últimos días.
Él ya conocía los continentes, pero este dato era nuevo y dio para muchas preguntas.
Nos dispusimos a ver también la película En busca del valle encantado, pero el interés en ella sólo le duró un rato, al menos llegamos a ver el minuto 15:30 (que era lo que yo quería enseñarle) donde aparece la escena de la separación de los continentes.

Con un imprimible que encontré en internet intentamos unir las piezas para montar el Pangea original, pero lo cierto es que no lo conseguimos del todo, ni él ni yo. Nos resultó mucho más útil observar un mapa del mundo actual y por la forma imaginar por qué partes estaban unidos antiguamente los continentes.

Las piezas para montar Pangea

Buscando imprimibles que no fuesen en color, terminé en las páginas en inglés y me di cuenta que si pones en el buscador free printables seguido del tema que sea, encuentras mucho material casi de cualquier cosa.
Estos son los recursos que hemos usado, aunque no los he imprimido completos, sólo varias páginas que necesitábamos:
- Desde aquí he imprimido las tarjetas de los continentes (hay muchos enlaces en la página, tenéis que buscar donde pone "download your free continent cards and labels here")

Con las solapas de las tarjetas de continentes dobladas hacia atrás, para no ver el nombre, B ha jugado a identificarlos por su forma y comprobar después si había acertado.



Los círculos negros que se ven en el mapa del mundo son para clavar cartelitos con los nombres de los continentes, pero mi hijo lo ha hecho por escrito. Con otro mapa cerca, por si necesitaba consultar, ha ido localizando continentes y océanos.

Hemos leído varios capítulos relacionados en el libro Geografía Elemental y con un mapa al lado hemos aprendido juntos sobre lo que íbamos leyendo, además de contestar a las preguntas que nos hacían al final.


En la parte de atrás del mapa hemos añadido más cosas.
Un sobre para guardar las tarjetas y un esquema representando el porcentaje de agua en la Tierra (hemos tomado el dato de 70%, aunque hemos leído varias cosas: 70, 71, 72, 75...). Es una forma muy visual y sencilla para iniciar a los más pequeños en el significado de los porcentajes y se puede usar igual con cualquier otra temática. La idea es colorear los cuadros correspondientes, pero no tenía muchas ganas, prefirió marcarlos con X.